lunes, 5 de diciembre de 2016

Rainbow - Memories In Rock, Live In Germany (2016)


Para nadie es un secreto, Blackmore se fue tirando la puerta el 75 cuando Glenn Hughes le arrebató el control creativo de la banda que ayudó a formar. El 93 lo hizo de la misma manera, descontento por la dirección musical del Battle Rages On y por la falta de profesionalismo de Gillan; se fue en medio de la gira. En ambas ocasiones Rainbow cubrió el vacío, pero el 97 el guitarrista tomó la decisión irrevocable de alejarse por completo del rock. Junto a su esposa, ha sacado diez discos en estudio y tres en vivos, pero lo que los fans reclamaban de manera muy insistente era el regreso de Rainbow, puesto su otra banda tiene una orientación musical bastante extraña. Justamente, el 97, todo apuntaba a una reunión del line-up clásico, él que grabó el Rising, que se vio truncada con la muerte de Cozy Powell. Durante un tiempo se rumoreó sobre una posible reunión con Dio, el vocalista la desmintió en reiteradas ocasiones; nunca se concretó pues ninguno de los dos tenían la predisposición de revivir ese pasado. 

Pero Blackmore tiene que enfrentar lo que es: una leyenda del Rock, y desde hace algunos años barajaba la posibilidad de hacer un par de shows solo por mantener viva la nostalgia. Sigo pensando que el momento propicio era el concierto tributo a Jon Lord; él y David Coverdale fueron los grandes ausentes, pero sabemos que Blackmore nunca más compartirá un escenario con Gillan. Coverdale pudo hacer las paces con su pasado, ahora Blackmore también lo está haciendo y la verdad es que disfruté cada momento de este concierto. Es un Rainbow bastante melódico y a ratos le falta fuerza pero sigue siendo grandioso; pero aquí lo que realmente se destaca es la voz de Ronnie Romero, después de Dio es el mejor vocalista que ha tenido la banda. Tiene la presencia escénica y un amplio registro vocal, lo que falta es la agresividad de Blackmore. El guitarrista está en el mejor momento de su vida, hace la música que siempre quiso hacer, tiene una esposa que lo venera y le importa un cuerno lo que opinen los críticos y los fans; en pocas palabras está feliz y creo que Blackmore toca mejor cuando siente rabia y frustración. 

Igual, me es difícil contener mi emoción cuando escucho las primeras notas de Highway Star, es la primera vez que Rainbow la toca en vivo, y es una versión muy interesante. Nadie puede llegar a los tonos de Gillan pero Romero hace un gran trabajo. El solo de guitarra me pareció muy pulcro y técnico, pero es otro momento en la vida del guitarrista y lo aceptó sin prejuicios, sería tonto pensar que va tocar con la misma fuerza e intensidad, como lo hacía el 77. En el set-list, solo dos canciones de la segunda etapa fueron incluidas; a Spotlight Kid, la única canción de la era Turner, le falta fuerza. Sin duda la mejor versión disponible es la del Boston 81 que salio este año precisamente para el deleite de los fans. Aunque nunca me gustó la voz de Turner ni el viraje hacia el pop, a esta canción le tengo cariño. La otra canción, de la efímera era Bonnet, es Surrender; es lo que causó la ruptura con Dio, ese viraje a un sonido más comercial. Dio se rehusó a cantarla y salió de la banda; en su momento Bonnet, fue un gran reemplazo pero Blackmore no estaba dispuesto a tolerar borrachos. Nunca me gustó esa canción, pero es infaltable, es el primer gran éxito de Rainbow y Romero la canta muy bien. 

Pero es con Mistreated y Stargazer que Romero se ganó mi respeto; son canciones difíciles de cantar y lo hace de una manera extraordinaria, con un vigor y una potencia muy similar a la de Dio. Ambas canciones están entre los puntos más destacados de este concierto. Son canciones que rara vez fueron interpretadas en vivo después del 78, aunque Graham Bonnet tiene una excelente reedición de Stargazer disponible en el Donington 1980, que también salió al mercado este año. Para todos los fans de Rainbow este ha sido un año fenomenal. También cabe destacar el pequeño tributo que le hacen a Dio en Man on the Silver Mountain, fue un bonito y emotivo detalle. El concierto tiene un sonido muy límpio, tal vez demasiado, pero lo único que ha despertado críticas son las canciones de Deep Purple, tomando en cuenta que hay una versión activa de la banda que interpreta noche tras noche Perfect Strangers, Black Night y Smoke on the Water, no satisface el interés del público, deseoso de escuchar canciones que no son interpretadas con tanta frecuencia; la única rareza, porque Gillan ya no está en condiciones de cantarla, es Child in Time. Si Romero es un gran vocalista, nadie puede llegar a esos tonos. Lo que sin duda faltó, son las canciones del Mk III, Burn y Soldier of Fortune

No obstante, ver y escuchar este concierto es una experiencia indescriptible. Rainbow siempre será la contraparte de Deep Purple y en vivo podían ser igual de ruidosos, Los tres primeros discos, son clásicos del Rock y una adición más que necesaria para cualquier coleccionista de ese periodo. Este Rainbow viene de los años que Blackmore pasó construyendo melodías, más relajado y enamorado, por eso suena diferente;  el Mk VIII de Deep Purple tiene un sonido más potente y siguen dando un gran espectáculo. Atrás quedaron las rencillas del pasado pero es la primera vez que tenemos a Purple, Hughes, Whitesnake y Rainbow rivalizando en los escenarios. Es el último round, porque tiempo ya no les queda.   



sábado, 3 de diciembre de 2016

Metallica: inconsistencia y bipolaridad (escrito por Enrique MacLean)



Es complejo ser fan de Metallica. La base de admiradores de esta banda estamos sanguinariamente divididos con muros altos y espinados. Vivimos en permanente tensión, ansiedad y las hostilidades pueden dispararse con cualquier comentario. Envidiamos la unidad de los admiradores de Kiss o Iron Maiden, pero al mismo tiempo los miramos con desprecio desde nuestra pequeña logia de conflicto. 

A diferencia de otros metaleros más estables y consistentes los admiradores de Metallica nos mezclamos en una olla de ingredientes incompatibles y a veces explosivos. Desde  hardrockeros pretenciosos que creen entender el metal porque cantan Nothing Else Matters en los karaokes hasta los viejos representantes de la guardia ochentera que todavía tienen un cassette con algún demo de las épocas previas al Master of Puppets

Al igual que la banda que amamos, hemos sido infectados con su bipolaridad. (Aspiro aire) Quienes admiramos la crudeza y velocidad del Kill Em All, posiblemente odiemos el Ride The Lighting por tener una balada, pero a medias nomás porque nos encanta Creeping Death, odio disipado temporalmente por la genialidad del Master of Puppets, para después entrar en permanente depresión por la muerte de Cliff Burton, cuyo fantasma merodea en las ocho magistrales canciones, y, en el periodo de escepticismo sobre Jason Newsted recobramos fe en la potencia de la banda con el And Justice For All, sin excluir nuestra molestia que haya sido tan mal grabado, pero nos sigue llenando los huevos que se hayan vendido grabando el video de One, sin embargo le damos algo de crédito al Black Album por haber mejorado el sonido, pero no podemos disimular la bronca por The Unforgiven y James cantando canciones de amor, bronca que culmina en una explosión de semen con sangre con sabor a traición con la llegada del Load, en el cual Metallica se corta el cabello mientras nosotros nos lo arrancamos de indignación, y por muchas veces que escuchemos Until it Sleeps necesitamos riffs y solos y menos efectos, y así seguimos indignados para que en menos de un año nos larguen la cadena con Reload sin poder agarrarnos de ninguna canción para trashear (ni siquiera Fuel aguanta) para volver arriba otra vez con los covers del Garage Inc (disco 2) mientras sacudimos la cabeza por el disco 1 y su country-rock melancólico…..(respiro, respiro, respiro),….para que después nos saquen un disco en vivo con una sinfónica donde solamente la intro y The Call of Ktulu suenan más o menos bien para después volver a caer con la decadencia del St. Anger y mandarnos todos al exilio por 5 años más para la llegada del magistral Death Magnetic, del cual disfrutamos asombrados de la capacidad regresiva de la banda, aunque nos siga jodiendo el sonido de la caja de Lars y esta puta idea de seguirle haciendo secuelas a The Unforgiven para otra vez irnos a darnos un paseo por el espacio sideral ocho años (con un breve intervalo para la basura de disco de Lulú) y ahora tener en nuestras manos el Hardwired to Self Destruct

Metallica suele ser una banda acusada de haberse “vendido” cuando en realidad es una banda que ha sabido venderse. Y no está mal que una banda se venda, mientras deje algo en el legado de la música. Metallica ha provocado ronchas en los amigos de la piratería con su postura anti-Napster, pero sigue vendiendo entradas y llenando stadiums a nivel mundial. Metallica sigue siendo la principal banda en las alineaciones de festivales donde participa, ha sabido renovar a su público y los viejos metaleros siguen yendo a sus conciertos, favorecidos en los setlists por los grandes hits de los 80’s y alguna que otra canción posterior a la debacle del 96. 

El tiempo le cobra una factura a la creatividad. Metallica se ha vuelto en una banda con una cada vez más reducida capacidad de composición, y está ingresando en un circulo de autoimitación que es, lamentablemente un mal generalizado en las bandas de thrash metal que nacieron en aquellos 80’s donde ser metalero no era una preferencia musical, sino más una identidad tribal urbana. Lo que separa a Metallica de sus contemporáneos es que su nostalgia se limita a sus tocadas en vivo. En estudio Metallica se olvida de su pasado, de sus fans, de sus principios. En el estudio ellos ensayan aquello que guardan en la memoria de corto plazo, pero no se comprometen con nada de su propio legado. Hacen lo que quieren y se cagan en los demás (y en esa bolsa estamos incluidos los presentes). 

Y es en esta última idea de la tendencia festivalera es donde descansa mi crítica al Hardwired….un disco contaminado por el tiempo sobre el escenario, y fuera de las experiencias humanas dolorosas y confusas de donde vierten las aguas del arte. Ningún músico feliz (o capaz de olvidarse de su felicidad) puede producir música de calidad, por lo menos no en el género del metal. El Hardwired es un autotributo condescendiente a nosotros, ésta tribu envejecida e indignada con la esterilidad musical de las últimas dos décadas, que anhelamos el sonido áspero de las guitarras distorsionadas y la velocidad virtuosa en toda la instrumentación. Las letras ya no impactan, los conceptos no son auténticos. Hardwired….un disco con temas, letras y estilo anacrónico, desubicado y repetitivo, matizado con un sonido tecnológicamente más refinado, demostrativo del talento veterano de los cuatro jinetes, pero sin la expectativa de innovación y profundidad que se espera de una banda con 35 años de carrera. 

Pero de nada sirve mi crítica porque soy fan de Metallica, soy bipolar y necesito ese disco en mi colección por mucho que lo odie. Lo necesito para seguir remojando mi hígado en bilis y envejecer otros 8 o 10 años esperando que Metallica cumpla la promesa imposible: producir otro Master of Puppets y pedirle disculpas a la humanidad por Lulú, por St. Anger, por Reload, por el Load y por I Dissapear (Está en la Biblia del Metal que Kirk nunca deberá tocar una Fender), por el disco 1 del Garage y por haberse cortado el pelo. Como fan de Metallica esperaré por el mesías que nunca llegará, y seguiré inmerso en mi confusión y desorientación, mientras espero con mis ojos brillando y llenos de esperanza. Es complejo ser fan de Metallica



jueves, 1 de diciembre de 2016

Metallica - Hardwire... to Self-Destruct (2016)


Metallica es tal vez la banda más polémica de la escena metalera y cada disco genera las mismas controversias. Metallica es la banda que ayudó a cimentar un género y luego viró al rock ante la más sincera consternación. Los cuatro primero discos son joyas del metal, de la crudeza del Kill’em All a la complejidad conceptual y musical del …And Justice for All; de hecho el único reproche que le podemos hacer al And Justice es la pésima producción. Si no fuera por ese detalle, que no es menor, podríamos decir que es el mejor disco de la banda. Después de esa gira estaban exhaustos y le dieron otro enfoque a la composición, más simple y a la vez más accesible. Creo que todos recordamos el impacto que tuvo el disco epónimo, fue una movida acertada pero Metallica dejó de ser una banda de metal, ruda y agresiva, para convertirse en una banda más convencional, suavizando su estilo y su imagen; algo imperdonable para muchos fans.

  
El Load y Reload nos tomaron desprevenidos, más que el sonido, la imagen que mostraban se alejaba por completo del ideario metalero. La banda más grandiosa en su momento, caía en el conformismo y la banalidad. No son discos malos, pero fue una movida demasiado arriesgada y el mundo del metal todavía no les ha perdonado. Siendo justos, esa segunda etapa no es tan mala como se la quiere pintar; pero genera un contraste muy fuerte con la bestialidad de los primeros discos. El Garage Inc. provocó la misma sensación: esta no es la banda grandiosa de los ochentas. Es cierto, los discos de covers no siempre funcionan, rara vez lo hacen, pero es un disco que disfruto y lo escucho con frecuencia. En lo personal creo que los Metallica viraron hacia al rock porque ya no eran adolescentes llenos de ira, habían madurado y comenzaron a explorar otro tipo de música, tampoco los podemos culpar por eso. Pero ese disco no fue bien recibido por los fans y tampoco lo fue el S&M, disco que fue vapuleado por todos por igual. A mí me gusta y lo sigo escuchando. 


Para finales de los 90, Metallica no era ni la sombra de lo alguna vez fue; era una banda desgastada, profundamente criticada. El St. Anger fue grabado en condiciones muy difíciles; desacreditado de manera casi universal podemos decir que por consenso es el peor disco de la banda. Pero tampoco es un disco tan malo, considero que todos los discos desde el epónimo son muy largos, y ese es el principal problema; el St. Anger tiene sus grandes momentos, es bien agresivo, la idea era esa sonar crudo, como en un ensayo. El disco es muy plano, casi todas las canciones se parecen y después del minuto cuarenta se vuelve muy repetitivo. Creo que pudo haber sido un disco genial, pero los Metallica no saben filtrar sus canciones y sacan discos largos y no muy eficaces. Por ello, el formato del LP es más atractivo, son cuarenta minutos, entonces en el producto final solo entraban lo mejor de la sesiones de grabación. El formato del CD, con sus ochenta minutos, es inmenso después de todo y no es siempre prudente llenarlo. El mismo error está presente en el Death Magnetic, y es un regreso con fuerza a un sonido más clásico. El disco es muy bueno pero tiene dos problemas: es largo y el sonido no es de buena calidad; suena mal, suena demasiado fuerte provocando una distorsión y es una pena, pudo haber sido un disco genial. 


Si el Death Magnetic no fue recibido de la mejor manera por los fans, es porque han perdido confianza y es muy difícil recobrarla, hagan lo que hagan, nunca podrán recobrar el estatus que tenían a finales de los ochentas. Es la más representativa de las Big 4, y sea dicho de paso las otras tres no andan mejor, el último disco de Slayer es bastante flojo y poco imaginativo, el de Megadeth no termina de despegar y el Anthrax, a mi juicio el mejor de los cuatro, suena bastante bien pero hoy en día hay mejores bandas de thrash. Los discos de Testament, Sodom o Destruction me parecen más sólidos. El Hardwire… to Self-Destruct, no solo tenía que lidiar con todo eso, también lo tuvo que hacerlo con el desastre que fue el Lulu, tal vez el disco más extraño de la banda. Quien lleva la dirección musical es Lou Reed y Metallica es la banda de acompañamiento; es una asociación muy bizarra y no funcionó muy bien, pese a que también tiene sus grandes momentos. El Hardwire de entrada tiene demasiados puntos negativos pero no es un mal disco, sigue la línea musical del Death Magnetic, tienen una mejor producción aunque sigue siendo muy largo. Creo que haberlo empaquetado en dos discos fue una decisión certera, nos da la oportunidad de escucharlo con una pausa y lo hace más digerible. 


A nivel musical creo que combina elementos del St. Anger y del Death Magnetic. Hardwire, el primer single además, nos dejó escépticos; es una crudeza muy similar a la del St. Anger. Pone el tono del disco, es un Metallica más pesado y se confirma con Atlas Rise, una canción mejor lograda y que despertó mayor esperanza. Es el patrón que sigue el disco, pero si el Death Magnetic tenía sus sorpresas, el Hardwire es un disco bastante plano, todas las canciones tienen un sonido muy similar. El primer disco tiene cosas interesantes pero nada sobresaliente. El segundo disco comienza bastante bien, pero pierde fuerza y mantiene el mismo patrón, algunas canciones interesantes y otras no tanto. Lo que le agrega mucho al disco, son los videos y lo convierte en una experiencia visual, más interesantes que escuchar a una banda tratando de recrear su pasado sin mucho éxito. Después de ocho años de espera, esta nueva entrega no satisface las expectativas, creo que el Death Magnetic merece más atención, es un disco mejor logrado, aunque los problemas con el sonido me desalientan a escucharlo. Nada nuevo en el horizonte entonces; la edición de lujo tiene un disco más, comienza con Lord of Summer que salió como single el 2014 y sonaba bastante bien en ese momento; las siguientes son canciones que salieron en varios tributos, la que se destaca es Ronnie Rising Medley, extraída del This is Your Life uno de los mejores discos tributos que he escuchado. 


Lo que cierra el disco tres es un live y Metallica tiene bastantes grabaciones en vivo, no le agrega nada y es casi una decepción. Sin ser un disco malo, el Hardwire… to Self-Destruct tampoco es la gran revelación del año. Si la banda sigue siendo una atracción en vivo, la época de gloria quedó en el recuerdo.  



domingo, 20 de noviembre de 2016

Bölzer – Hero (2016)


En muy poco tiempo, con solo un demo “Roman Acupuncture” (2012), y 2 EPs “Aura” (2013) y “Soma” (2014) antes de este su primer LP, Bölzer, un dúo proveniente de Zúrich Suiza, se convirtió en una banda que causaría bastantes expectativas por aquellos tres breves trabajos para mucha gente; por lo que para este debut, su salida ya agitaba las aguas fuertemente bajo especulaciones de todo tipo.

En este contexto, para este héroe, si bien los Bölzer lo adornan todavía con una estructura musical similar a sus mencionados primeros trabajos, donde ese black/death semi disonante todavía ruge, pero el sonido y la producción en general se limpian y liberan, mientras se inclinan un poco más hacia el black e incluso hacia los maravillosos ambientes de los grandes Valborg, donde las pulidas guitarras y voces de KzR se convierten en los puntos más altos del disco y establecen una diferencia marcada de entrada al no olvidar que este es recién su primer disco...


“Hero” corre riesgos y no se queda con lo previamente establecido, para aquel que haya prestado atención en los dos eps anteriores, se dará cuenta que en cada trabajo la banda sigue expandiendo su singular visión musical y se dirige a lo que busca concretamente.

Las 9 canciones del disco proveen de una especie de espiritualidad tribal al disco, donde sus líricas sobre paganismo, rituales, ocultismo, esoterismo, esplendor y muerte, (imaginadas en parte como en la portada del disco), encuentran una base sustentable para desatar todas sus creencias: The Archer, Hero, Phosphor, I am III, Spiritual Athleticism y Chlorophyllia, se convierten no solo en la médula espinal del héroe, sino en los pasajes por donde circulan creencias milenarias posiblemente basadas en la idea del equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza y la dualidad existente en todas las cosas, aunque en el resultado final la sombra siempre termine ganando; creencias que se generan a partir de Urd, Decima y Atropos.


Estos cambios en su sonido, los cuales ya han suscitado críticas en algunas otras revisiones que leí, y con las cuales no comparto ya que me parece que tener un disco debut de esta calaña es algo no solo para destacar, sino para que esté entre lo mejor del año con tranquilidad; cambios que presentan una banda con una idea final clara y ya establecida.

En definitiva un gran disco, uno que presenta varios elementos para analizar y que coloca a Bölzer en la lista de bandas que justamente buscamos, de esas que todavía siguen impulsando el infinito uroboros que habitamos.

Gracias a Krups of Doom por proveer las fotos en vivo de la banda!


jueves, 17 de noviembre de 2016

Pink Floyd – The Early Years (1965 – 1972)


Durante décadas los fans hemos reclamado material en vivo y durante décadas, mucho de ese material circuló como bootleg. Pink Floyd nunca se ha caracterizado por ser una banda que tome en cuenta la opinión de los fans y muchas veces bloquearon los intentos por sacar material inédito. Por ello este box-set es un sueño hecho realidad. No tiene muchas sorpresas pero al fin contamos con todo este material editado profesionalmente con una excelente calidad de audio y de video. 

En 2011 se inició la campaña Why Pink Floyd? el fruto de un vasto trabajo de redición y remasterización.  De todo lo publicado se destacan los Immersion box-set, del Dark side of the Moon, Whish you Where Here y The Wall; se hizo un gran trabajo agregando mucho material inédito y cortes en vivo. Es algo con lo cual hemos fantaseado por mucho tiempo. El gran ausente de esa etapa es el Animales y hubiera sido interesante contar con una versión expandida de ese disco; no existen cortes en vivo de esa gira, los Floyd nunca la grabaron, el público sí lo hizo y hay varios bootlegs pero la calidad del sonido es muy deficiente. Es una pena y es el gran vacío que deja todo esto.

Con la edición de este nuevo box-set tenemos por primera vez un panorama muy completo  de las diferentes etapas de Pink Floyd en vivo y en estudio, me es difícil contener mi emoción.

Volumen 1 1965-1967: Cambridge St/ation



El primer disco no tiene muchas sorpresas; las primeras seis canciones fueron editadas el 2015, en el EP 1965: Their First Recording. Es todo lo que queda del primer Pink Floyd con Bob Klose  en la segunda guitarra. Si bien son canciones con un sonido muy propio de los sesentas el estilo de Barrett ya marca una diferencia y creo que es una adición muy interesante al catálogo de la banda. La siguientes cinco canciones, son los singles que todos conocemos de la era Barrett y que fueron editados y reeditados varias veces en diferentes versiones. Las seis canciones que cierran este primer disco, son las mezclas que se hicieron el 2010 cuando salió el recopilatorio An Introduction to Syd Barrett, aunque la única canción incluida en ese momento fue Matilda Mother. Desde luego aquí lo que se destaca son las tres últimas, las que cierran la primera etapa de la banda. In the Beechwoods  es una canción que nunca fue terminada porque Barrett ya no estaba en condiciones de grabar. Al respecto, se ha escrito mucho, lo caótico que fueron las últimas sesiones, la dolorosa determinación de la banda y lo complicado que fue grabar el Madcap Laughs. Scream thy Last Scream y Vegetable Man, son canciones muy conocidas en el medio, en más de una ocasión la banda se opuso a su inclusión en algunos recopilatorios y es la primera vez que son editadas de manera oficial.  

Fue una etapa muy dura, es hasta doloroso escuchar esas tres últimas canciones pero era necesario incluirlas. El segundo disco es más interesante la primera parte es el legendario concierto en Estocolmo 1967, es el único en vivo con Syd Barrett del que se tiene una grabación completa y de buena calidad. Realmente es una adición más que necesaria, muestra todo el potencial de la banda, pese a todas las dificultades técnicas, las voces son casi inaudibles. La segunda parte del disco son las John Latham Sessions, de las cuales había constancia; en lo personal nunca las había escuchado. Son una serie de improvisaciones bien psicodélicas, interesantes pero prescindibles y con ello se cierra definitivamente la etapa Barrett.  Pero lo que se destaca sin duda es la calidad de la imagen; el trabajo de restauración es extraordinario; mucho del material publicando ha circulado entre los coleccionistas pero nunca con esta calidad. No todo el material es interesante y se lo pudo haber ordenado de otra manera, las BBC sessions por ejemplo copiladas en un par de discos y se pudo hacer mayor énfasis en el material en vivo, el concierto en París de julio de 1970 que tienen una excelente calidad de audio pudo haber sido reeditado.   

Volumen 2 1968: Germin/ation



Aquí tampoco hay muchas sorpresas, las cuatro primeras canciones son los primeros singles ya con Gilmour y las dos primeras nunca me gustaron. Las canciones cinco y seis, nunca las había escuchado y ni sabía que existían Song 1 y Roger’s Boogie, muy al estilo del Pink Floyd de esos años, experimental y etéreo; interesante pero igual prescindible. Las siguientes son las BBC sessions de ese año, nada nuevo; la calidad de audio es mejor de lo que recordaba, salvo en la última canción, Interstellar Overdrive. Lo que se destaca sin duda son Murderotric Woman y The Massed Gadgets of Hercules, versiones muy interesantes y todavía en desarrollo de canciones más conocidas y justamente ese tal vez es el mayor reproche; hay demasiadas versiones de Careful with That Axe, Eugene, A Saucerful of Secrets y Set The Controls For The Heart Of The Sun. Es la base del set-list de ese periodo pero es innecesario repetirlas hasta el cansancio. 

El segundo disco es más interesante, son presentaciones en vivo y apariciones en programas de televisión con una gran calidad de video. Es la contraparte, Pink Floyd siempre fue una banda visual, ahí se destacan las versiones, de Let There Be More Light, rara vez interpretada en vivo, Instrumental Improvisation en The Sound Of Change, Interstellar Overdrive en Pop 68 y Flaming, toda una rareza en vivo. Pero algo que no entiendo es porque tienen que incluir un DVD y un Blu-Ray con el mismo material, me parece bastante insulso. Se pudo aprovechar mejor ese espacio, existe bastante material para eso.

Volumen 3: 1969: Dramatis/ation



Aquí la cosa se pone más interesante, las versiones de Theme y More Blues son realmente excelentes y las voy a escuchar con bastante frecuencia. Las BBC Sessions son igual más interesantes y de mejor calidad, combinando canciones del Ummagumma y del More, junto con una versión corta de Careful with That Axe, Eugene; es un bonito set y son cosas que de seguro voy a seguir escuchando en años venideros. La última parte de este disco es el legendario Live at The Paradiso, que también circuló durante décadas pues era uno de los pocos bootlegs con un buen audio, aunque se trata de una grabación parcial. En el segundo disco por fin tenemos una versión oficial de The Man and the Journey, el espectáculo más ambicioso que Pink Floyd puso en escena hasta ese momento. A lo largo de los años se han editado varias versiones con una calidad bastante regular, tenerlo en este compilado es muy gratificante. Era perentorio incluirlo, la banda bloqueó varias veces su edición pues a juicio de Roger Waters nadie estaría dispuesto a escuchar grabaciones en vivo; por suerte recapacitó. Solo con esto estaría plenamente satisfecho. 

En el DVD, nuevamente tenemos cosas muy interesantes pero lo que se destaca es la versión visual, aunque parcial de The Man and the Journey; ni sabía que existía. Y el bonus es la famosa versión de Interstellar Overdrive con Frank Zappa; me hubiera gustado que incluyan más material de ese concierto. 

Volumen 4: 1970: Devi/ation



Aquí se viene todo lo que he estado esperando, desde que descubrí Pink Floyd, al fin tenemos versiones en vivo de Atom Heart Mother. En lo personal me habría gustado que incluyan todo el concierto de Montreux, pues tiene un buen sonido y un set-list muy interesante. Se nota todo el trabajo de remasterización aunque todavía se evidencian los problemas técnicos de la grabación de origen. Espero que en algún momento el concierto sea reeditado. Embryo, es una canción que funciona muy bien en vivo, y esta versión –grabada para la BBC– da testimonio; ya anticipa algunas partes que serán incluidas en Echoes, algún tiempo después. De Fat Old Sun, existen mejores versiones, incluyendo la del Montreux 1970, pero es una canción hermosa y la disfruto mucho, de hecho el Atom Heart Mother es uno de mis discos favoritos. Lo que sigue es Green is the Colour y la infaltable Careful with That Axe, Eugene. If, es una canción muy emotiva, desgarradora; no hay muchas grabaciones en vivo y por eso siempre es interesante escucharla. La última canción es nuevamente Atom Heart Mother pero en su versión integral con el coro y los cobres. Una excelente interpretación, y es uno de los periodos de la banda que más me gusta.

El segundo disco tiene cosas interesantes pero se podían haber dejado de lado sin mucho problema.
Cuando se reeditó el soundtrack Zabriskie Point, en 1997, se hizo un gran trabajo al incluir cuatro temas inéditos; el gran ausente en ese momento fue The Violent Sequence que finalmente fue incluido en el Immersion Box-Set del Dark Side of the Moon. Aquí tenemos una versión más corta, al igual que versiones alternativas de canciones que figuran en el soundtrack. Es una decepción pero lo mejor que tiene este disco, es el demo de Atom Heart Mother, es una obra casi terminada, muy similar a la versión en vivo. De hecho ese mi reproche, se podían haber incluido más material en vivo; los DVD lo compensan, tenemos dos conciertos aunque también me hubiera gustado tener las pistas de audio. Y sin duda el bonus es la versión cuadrafónica del Atom Heart Mother; es un lindo detalle, nos da la oportunidad de redescubrir el disco.

Volumen 5: 1971: Reverber/ation



Una de las canciones más interesantes de todo el box-set es la que abre este disco, Nothing Part 14; la historia es conocida, Echoes fue construida en base a una serie de fragmentos compilados bajo el rótulo Nothing, Parts 1-24, de ello surgió The Son of Nothing y The Return of the Son of Nothing. Creo que habría sido muy interesante dar testimonio de ese proceso; haberlo incluido satisface, en cierta medida, la curiosidad. Lo interesante en Pink Floyd es eso, es ver y escuchar la evolución de la banda; hay suficiente material que muestra cómo las canciones fueron construidas y cómo fueron evolucionando en escena. Lo que sigue es uno de los famosos In Concert de la BBC; comienza con una versión más interesante de Fat Old Sun, le sigue One of these Days (muy similar a la versión del Live at Pompeii) y Embryo; Echoes cierra el set. Me sorprende que no se hayan incluido más versiones en vivo, pues existen grabaciones de mejor calidad, como el Montreux  1971 y el concierto el Golden Hall de San Diego de ese mismo año. El DVD tiene  algunas versiones en vivo pero nada muy relevante.

Volumen 6: 1972: Obfusc/ation



El Obscured by Clouds, es uno de mis discos favoritos de Floyd, pero no sé si era necesario sacar un remix. El disco suena diferente, pero no encuentro mayores diferencias. Material en vivo de este periodo existe y es una pena que no haya sido incluido; es lo que falta sin duda, son las primeras versiones del Dark Side of the Moon. El DVD tampoco tiene  muchas sorpresas a excepción del audio del Live at Pompeii, que también fue incluido como un disco extra, lo que me parece redundante. Durante mucho tiempo hemos esperado una versión en disco de Live at Pompeii, en mi copia percibo problemas en el mix, mucha saturación en algunas partes, espero que no sea un defecto generalizado, pues opaca por completo el trabajo de remasterización.

Volumen 7: 1967-1972: Continu/atio



Uno de los problemas con las BBC sessions, es que el sonido no siempre era de buena calidad, por eso la banda nunca quiso compilarlas y comercializarlas. Este disco no tiene  cosas muy interesantes, sobre todo por la calidad del sonido, lo que se destaca es Blues,  Baby Blue Shuffle in D Major y Moonhead. Pero la cereza sobre el pastel es la versión de Echoes en el Wembley 1974 y al fin tenemos el concierto completo. La primera parte fue editada en Immersion box-set del Whish You Where Here y la segunda parte en el Dark Side, lo que faltaba era el encore. Aunque me gustaría tenerlo en un solo packing, creo que estoy satisfecho, pues al fin tenemos un concierto completo de ese periodo y esta versión de Echoes es genial, con las coristas y el solo de saxofón.

En resumen, es un box-set fenomenal, con mucho material inédito pero con sus pequeñas deficiencias que no le restan mérito el inmenso trabajo realizado. Yo me doy por satisfecho aunque todavía quedan muchas cosas guardas en las bóvedas floydianas.  

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Dark Tranquillity - Atoma (2016)


Whatever they say, whatever they do just go

El último disco de Dark Tranquillity que realmente me marcó fue Damage Done del año 2002. Ahora realicemos un salto hasta el año 2016, hasta mi reencuentro con esta extraordinaria banda.

Primero corresponde señalar que en el peor de los casos este álbum contiene dos a tres canciones que posiblemente necesitaban más trabajo para que la calidad del resultado global termine siendo óptima. Además el arte de la portada no me termina de encantar y menos el nuevo logo compuesto de sus iniciales.

Dicho esto Atoma llega a ser musicalmente gratificante, digno del glorioso pasado de Dark Tranquillity. Como parte de la evolución cíclica de la banda, esta vez redujeron la agresión y más bien utilizan la distorsión y la voz gutural para construir un ambiente enfocado. A partir de impulsos bien estructurados, una serie de climaxes se distribuyen a lo largo del disco. En honor al mismo nombre de la banda, concentran sus fortalezas en contra de la futilidad, con sentido de urgencia y a la vez con calma.

Para este disco por supuesto que no se puede hablar de death metal melódico en el sentido puro del estilo. Estilo que prácticamente constituyeron en los 90s junto con In Flames. En el 2016 su sonido sigue el camino futurista y con pisca de influencia gótica. La experimentación en Atoma con respecto a la segunda parte de su discografía es prácticamente nula, sin embargo creo que rescatan clásicos modernos como Projector y Haven que parecen servir de plataforma para exponer una nueva tranquilidad enfocada. Con este disco llegan a un punto en su carrera en el que vuelven a dar en el clavo sin necesidad de ser demasiado extrovertidos. Alcanzando un equilibrio, eso si nunca perfecto.

Las voces limpias aparecen sólo en los momentos necesarios, mientras que la fluidez de los riffs juega con la maestría de los coros, todo esto flotando sobre la energía que crean los teclados. Por último, la dimensión que completa la sinergia que sitúa a esta banda entre las grandes, es la lucidez de las letras de Mikael Stanne, que consigue infusionar la música con drama, logrando no sin algo de ficción, la identificación de reflexiones y respuestas fundamentales.

Whether we rise or we fall
One for the night, one for the uncontrolled



lunes, 14 de noviembre de 2016

Glenn Hughes - Resonate (2016)


The Voice of Rock, Glenn Hughes; cuando todo el mundo pensó que estaba desahuciado, relanzó sorpresivamente su carrera como solista. Después de quince años y un par de colaboraciones, salió el segundo volumen de la serie L.A. Blues Authority (1992)  que en los hechos es el segundo disco de solista de Glenn Hughes, uno de los que más disfruto por cierto. Sobrio y con un renovado entusiasmo por la música, Hughes retomó las cosas donde las había dejado. No es mucho mi estilo de música, es un gran vocalista, bajista y compositor; un líder innato que le arrebató el control de Deep Purple a Ritchie Blackmore, pero a ratos me empalaga. No obstante, tiene el mérito de haber superado sus adicciones y desde entonces ha sacado muy buenos discos; el Burning Japan Live (1995), es un disco fenomenal y a diferencia de Gillan o Coverdale, Hughes canta con la misma fuerza y poder que ostentaba en los setentas. Me impresiona como su voz no se ha degradado en lo más mínimo. A Coverdale le cuesta llegar a los agudos y Gillan es un desastre desde finales de los setentas. 

Desde entonces, el bajista ha sacado once discos en estudio, cuatro lives y un EP; ello sin mencionar los discos que sacó con Tony Iommi, con Joe Lynn Turner, Black Country Communion, California Breed y Voodoo Hill; solo por mencionar algunas cosas. El más activo de todos los Purple. El Resonante, no es ninguna sorpresa es un disco muy al estilo de Hughes aunque más pesado, muy parecido al Addiction (1996) cuya agresividad me sigue consternando. Pese a que sus discos son bastante diferentes entre sí, mantienen una misma esencia y la manera como Hughes canta y compone, lo acerca más al soul y al funk, lo que  puede ser un poco tedioso al cabo de un par de discos. Si el Return of Crystal Karma (2000) es bastante plano, el First Underground Nuclear Kitchen (2008) tiene un rango musical muy amplio, desde el hard rock hasta algo de Bossa Nova; Soul Mover (2005) y Music for the Divine (2006), muestran bien las diferentes facetas de Hughes, pesado y melódico, con algo de pop; es la etapa más creativa del bajista. 

El Resonate es un claro regreso al hard rock medio funky, el estilo que viene desarrollando desde Trapeze. Lo primero que resalta es la voz de Hughes, difícil creer que tiene 65 años. Heavy marca el tono del disco, muy similar al estilo de Black Country Communion, fue el primer single y con eso sabemos por dónde va la cosa. Todo el disco es una variación de lo mismo, sólido y bastante pesado, hard rock de viejo cuño, buenos solos de guitarra, un gran trabajo de los teclados y una sección rítmica impecable. Pero para quienes seguimos a Hughes es más de lo mismo. Por ello, estoy más emocionado, con el nuevo disco de Black Country Communion, porque es un banda, aunque Hughes ahí también monopolizó el control creativo y es lo provocó su colapso. El bajista lo dijo, a su edad no tiene por qué negociar con nadie, puede hacer la música que quiera pero a veces es necesario ceder. Un grupo funciona mejor cuando todos sus miembros aportan ideas.

El Resonate un gran álbum, se posiciona fácilmente entre los mejores discos de rock del año; pero como fan, esperaba algo más. 


viernes, 11 de noviembre de 2016

Oceansize - Frames (2007)


Para esta nueva entrega, deseo compartir uno de mis discos favoritos de la vida y más recurrentes de mi playlist; Por ello, y en homenaje a la ya extinta banda y a los 9 años de la salida de este “Frames” van estas líneas.

Oceansize, fue una banda de rock/metal progresivo proveniente de Manchester Inglaterra, formada en 1998, compuesta por Mike Vennart (voces, guitarras y quien ya formó un proyecto de sonido similar al de Oceansize llamado Vennart y que es también recomendado), Steve Durose (guitarras y coros), Richard Ingram (guitarras y teclados), Mark Heron (batería) y Jon Ellis (bajo) por casi toda la carrera de la banda, con Steve Hodson remplazando a Ellis en el bajo en el 2006; con la clara idea de desarrollar su música a partir de géneros como el rock progresivo, el post metal, el post rock y a partir de su adhesión a bandas como Black Sabbath, Jane's Addiction, Tool, Pink Floyd, Mogwai y My Bloody Valentine, entre otras, decidirían trazar su camino y establecer su sonido propio.


En sus casi 13 años de existencia, lograron sacar 4 álbumes de estudio: “Effloresce” (2003); “Everyone Into Position” (2005); “Frames” (2007); y el “Self Preserved While the Bodies Float Up” (2010), disco que entraría entre mis favoritos de aquel año; además de 5 EPs y un álbum en vivo, justamente de la gira del “Frames”.

Muchas veces considerado el punto más alto de su creatividad musical, me incluyo en esa consideración, “Frames” es una obra compleja, profunda, llena de cambios en relación a sus anteriores trabajos. En el disco, la banda decidiría explorar nuevos sonidos, transformando los elementos más pesados de sus anteriores discos, en canciones mucho más largas, melodiosas, emocionales, y de estructura sumamente progresiva.

El disco, a lo largo de las 9 canciones que lo componen, denota claramente la necesidad de estos cinco músicos de lograr el sonido deseado desde el inicio mismo de la banda, esa búsqueda de la mezcla perfecta entre elementos musicales propios ya están establecidos y debidamente organizados y elementos asimilados de otras bandas y movidas, en un álbum que de principio a fin posee una fuerza muy bien cohesionada, donde lo técnico y lo emotivo se conjuncionan cerrando un círculo perfecto como en muy pocos discos.

En comparación, este es un disco menos pesado que el “Everyone into Position” y que el “Self Preserved While the Bodies Float Up” inclusive, aunque todavía hay temas como Sleeping Dogs and Dead Lions que tienen esa rapidez caótica característica de la parte más salvaje de la banda; aunque en términos generales, “Frames”, es un disco mucho más enfocado en sensaciones más calmas.

Y son justamente estas sensaciones las que convierten a este disco en el punto más alto de la discografía de la banda y lo apuntan de lleno en la historia del género, un clímax compositivo que permite el goce total de la música en toda su plenitud. 


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Recomendaciones breves # 7

Para esta nueva y penúltima entrega del año de las breves recomendaciones de discos, tengo preparado 4:

Cardinal Wyrm – Cast Away Souls (2016)


Este trío de acaba de sacar su nuevo trabajo que consta de solo 7 canciones de buena duración y en el cual logran mezclar doom, psicodelia, heavy metal y rock progresivo de una manera particular, en una especie de aura fantasmal, afín al propio nombre del disco. De manera lenta, pausada y pesadamente, cada uno de los instrumentos se toma su tiempo, mientras diversas voces relatan las fábulas de estas almas desterradas. Un excelente disco de principio a fin. Vale mencionar que la nueva bajista de la banda es la gran Leia Abdul-Rauf de los Hammers of Misfortune...


Oozing Wound – Whatever Forever (2016)


Fue el año 2014 que conocí a esta banda, con su disco debut “Earth Suck”, un disco que además de tener una gran portada, fue acompañante de varios viajes y buenos recuerdos. Con su thrash/crossover psicodélico ácido y no muy fácil de digerir, vuelven este 2016 con 10 nuevas canciones que si bien continúan el camino trazado, le suman elementos progresivos que lo hacen aún más sólido sin perder la acidez y la particular perspectiva de las cosas de su primer trabajo.


Okkultokrati – Raspberry Dawn (2016)


El tercer discos de estos jóvenes lunáticos noruegos es realmente una joya, su extraña fusión de black, post punk, noise, hardcore y rock es algo que realmente poquísimas bandas hacen hoy en día. Las 8 canciones del disco presentan una idea clara y contundente.


Mouth of the Architect – Path of Eight (2016)


Para este 2016, y luego de 3 años desde la salida del “Dawning”, disco que tuvo una recepción entre buena y mala, la banda se presenta con una madurez acorde a lo expresado en este disco, donde han sabido sumar sutiles pero perceptibles elementos que hacen de este disco pueda ser escuchado de principio a fin sin inconvenientes, y que colocan una vez más a los Mouth entre las pocas bandas que todavía pueden con el post metal hoy en día, y sin caer demasiado en los cánones ya establecidos y repetidos por otras bandas. Probablemente su mejor disco...



viernes, 28 de octubre de 2016

Opeth – Sorceress (2016)


Cada disco de Opeth es un acontecimiento, es una espera larga; generalmente comienza cuando revelan la portada del disco o el nombre. Ese pavo maligno, ya generaba expectativa y controversias. Para nadie es un secreto, Opeth viró hacia el rock progresivo el 2011; el viraje parece definitivo y al mismo tiempo es la evolución lógica del sonido. El Heritage nos tomó por sorpresa, es cierto; no se parece a nada de lo que habían hecho hasta ese momento y sin embargo los elementos de ese disco ya estaban presentes en el Watershed. Creo que fue un desafío musical para Åkerfeldt, el Heritage es el disco más complejo y elaborado que tienen, aunque debo reconocer que todavía me cuesta digerirlo por completo. En el Pale Communion todo funciona a la perfección, es una sola obra y hay que escucharla de principio a fin; todo se encadena muy bien, los teclados resaltan y la voz de Åkerfeldt está en su apogeo. Es el mejor disco de la banda después del Blackwater Park, seguido muy de cerca por el Ghost Reveries

En el Sorceress nuevamente se destacan los teclados, y es lo que me llamó la atención en el primer single, la canción epónima. Queda muy claro que Joakim Svalberg es un gran instrumentista y su contribución a la banda no es nada desdeñable. No obstante, creo que en el mix los teclados se pierden un poco; también pudieron haberle dado mayor protagonismo. La única canción que tiene extensos solos de teclados es Chrysalis y desde ya es una de mis favoritas, me encanta esa secuencia en la que Åkesson y Svalberg intercambian solos. En lo que se refiere a los otros dos singles, The Wilde Flowers es una canción más pesada que las del Pale Communion pero mucho más progresiva. Mientras que Will O the Wisp marca un giro, se parece bastante a The River, es innegable que seguimos en lo que se estaba construyendo pero damos un paso adelante. Esas tres canciones muestran muy bien la dirección musical. Es también una “observación”, como ellos suelen decir o llamar a sus discos, bastante compleja. Es un sonido muy diferente y una forma de componer única. 


Sorceress 2 nos lleva hacia el Opeth melódico de antaño pero con el sonido de los discos contemporáneos. The Seventh Sojourn, desestabiliza un poco, aunque la banda ya exploró ese tipo de ritmos, con rasgos arabescos, es una aproximación muy distinta también. Es la impresión que me deja todo esto, es algo nuevo pero con sus guiños hacia el pasado. Strange Brew es una de las canciones más complejas que tiene Opeth, con excelentes solos de guitarra y un trabajo vocal impecable aunque en el mix se pierden el bajo y lo teclados. A Fleeting Glance, por lo menos en la melodía vocal me hace recuerdo a lo que hace Steven Wilson; la marca del Åkerfeldt está ahí pero me parece que ambos compositores son parte de un solo ente; y cabe resaltar los solos de guitarra, los de Åkesson realmente están calados en el rock clásico y la dan un lindo toque al disco. Finalmente, Era combina muy bien una introducción muy suave con algo de fuerza bruta, es también una de las mejores canciones del disco. Nuevo Opeth con algo del viejo pero reafirmando aún más su viraje hacia lo progresivo, el Sorceress es sin duda un disco genial pero no está a la altura del Pale Communion

El Sorceress me hace mucho recuerdo al Heritage, más experimental y arriesgado, pero también fragmentado; las canciones son muy diferentes entre sí y me deja un poco incómodo esa falta de cohesión interna, aunque hay una progresión narrativa muy interesante. Es un disco más pesado también, pero creo que el problema fundamental está del lado de la producción, algo que destaca en el Pale Communion. Al escucharlo tengo la impresión que todo está saturado y no logro distinguir lo que hace cada instrumento. En el Heritage se destaca el bajo, y a veces nos olvidamos del extraordinario trabajo que hace Méndez, en ningún disco de Opeth reluce de esa manera. Eso no le resta mérito a este disco, soy algo quisquilloso al respecto, nada más.


La edición del lujo tiene un disco más, dos canciones en estudio y tres cortes en vivo. La primera The Ward tiene un aire muy jazzero, las voces luego le dan el toque progresivo, es un gran bonus, una canción muy interesante. La segunda, Spring MCMLXXIV, es más rock progresivo de viejo cuño, con un solo de teclados, de esos que me gustan tanto, de las mejores canciones he que escuchando últimamente pese a que tiene un final un poco abrupto; ideal para cerrar este viaje y siempre surge la misma pregunta ¿y ahora qué? ¿qué más pueden hacer? ¿hacia dónde más pueden virar? 

Las canciones en vivo fueron grabadas en Plovdiv, Bulgaria en septiembre de 2015. El set estuvo dividido en dos partes, el primero interpretado junto con la orquesta filarmónica local; creo que habría sido más interesante escuchar el concierto completo o por lo menos la primera parte. Me gustaría escuchar Demon of the Fall, con los nuevos arreglos, al igual que las versiones en vivo de Elysian Woes y de The Lines in my Hand. Las tres canciones de muestra, pues espero que sea el augurio de un nuevo disco en vivo, suenan bastante bien; hay problemas con el mix, podría sonar mejor, las voces guturales no suenan como solían hacerlo pero creo que sería una adición interesante al catálogo de Opeth.  

En todo caso el Sorceress sin duda es uno de los mejores discos de este año, un disco que hemos esperado con ansias y tenerlo es muy reconfortante.