miércoles, 11 de abril de 2018

Autokrator - Hammer of the Heretics (2018)


Entre las hordas del underground extremo existe una serie de bandas estimulando el lado más radical y oscuro del Metal. A su vez, entre estas se encuentra Autokrator, grupo liderado por el guitarrista francés Loïc.F, dedicado a escarbar en el salvaje pasado de la civilización occidental, tocando conceptos relacionados con la naturaleza e historia del totalitarismo y los rasgos humanos que tienen que ver con el poder absoluto, un tema que, por cierto, dado el clima político, está en boga hoy en día tanto a nivel local como a nivel internacional. Este disco en particular, repasa estos conceptos a nivel extremo, es el equivalente a observar una moderna película gore ambientada en la Europa de la inquisición.

El vocalista de este conjunto es el estadounidense David Bailey. Un dato interesante es que la banda no se junta físicamente para grabar, sino que usan las telecomunicaciones conectando virtualmente Francia y Estados Unidos. Para complementar este álbum, Loïc.F invitó al francés Kévin Paradis (Benighted) en la batería, y francamente puedo aseverar que es una máquina.

Ahora bien, los dos anteriores LPs de Autokrator no se me hicieron sostenibles por ser algo monótonos y no sé si este vaya a sostenerme en el tiempo tampoco. Sin embargo, Hammer of the Heretics ofrece mayor variedad rítmica, alternando más en los riffs y gracias a esto, proponiendo composiciones un poco más profundas.

El castigo empieza con “Against Flesh and Blood” que toca el tema de los deberes cristianos en la guerra santa, mencionando de forma directa a los caballeros templarios; sigue “Le Sang Impur” (La Sangre Impura), que está basada en una antigua canción patriótica de guerra, canción que luego se convertiría en el himno de Francia, la famosa Marsellesa; “Hammer of the Heretics” es sobre Tomás de Torquemada, inquisidor general de Castilla a finales del siglo XV; inclusive, el corte que cierra el disco, “Inquistio-Denunciatio-Exception”, contiene frases textuales de cuestionarios de la inquisición.

Las influencias incluyen industrial, black, death, drone, doom y es de lo más brutal que habrás escuchado jamás. Blackened death metal si se quiere, con sonido cavernoso, que tiene como referencias contemporáneas, por ejemplo a los australianos Portal o a los españoles Teitanblood. En efecto, Autokrator autodenomina su estilo como “Suffocating Death Metal”. El propio Loïc.F lo resume tal vez mejor que yo: “Para mí, un álbum de Autokrator es como una sesión de tortura”.

Ahora bien, no será un disco que haga ruido en la escena mainstream, es demasiado denso, pero sí creo que este tipo de radicalismo es necesario en el margen, para mantener al Metal empujando -en las sombras y en el extremo- a las fronteras de la percepción.

Escuchalo aquí: Bandcamp



miércoles, 28 de marzo de 2018

Will Haven - Muerte (2018)


No es novedad que en Estados Unidos abundan bandas que forman parte de sub-géneros desarrollados a partir del hardcore. Will Haven inicia su discografía el '96 y este su séptimo LP emana la solidez que a veces te pueden dar los años.

El disco tiene un aire noventero y en este sentido, un indicador de referencia importante es, en definitiva, Deftones. Ambas bandas son de Sacramento e inclusive Stephen Carpenter explota su ESP en la última canción del álbum (“El Sol”).

Sorprendentemente, el otro invitado es Mike Scheidt, vocalista de YOB, aportando con una performance casi esotérica en la canción “No Escape”, brindándole una necesaria variedad al disco. Como pueden notar, Muerte contiene la participación de invitados de estirpe.

Los riffs son de tono muy bajo, de lento andar, son muy pesados, de alguna manera ambientales y prácticamente son la llave del éxito. Mantienen a flote el álbum mientras que los agudos gritos del vocal actúan como un contrapeso adecuado. Las teclas van y vienen, ofreciendo un fresco aire de suspenso. Dicho esto, recomendaría este álbum a fans de Zao, The Dillinger Escape Plan, Converge, Junius y Fear Factory.

Muerte está dotado de una mezcla muy bien balanceada y contiene un gran número de canciones memorables, así que al final te mantiene bien enganchado. Es de lo más sólido que he escuchado en lo que a Metal se refiere en este primer trimestre del 2018 y esto es una sorpresa dado el sub-género en cuestión.


sábado, 24 de marzo de 2018

Pioneros en el espacio - Arcturus en Cochabamba (Bolivia, 24 de febrero de 2018)


A principios de los noventas, cuando bandas noruegas como Mayhem, Satyricon o Emperor empezaban a exportar al mundo el “Black Metal”, Arcturus, ya estaba allí presente, posiblemente en segunda fila, pero esperando su turno para brillar. 

Desde sus inicios, la banda contó con una constelación de músicos, posiblemente no muy reconocidos en ese momento, pero que con el pasar de los años fueron convirtiéndose en referencias y hasta en íconos de la música por el trabajo que desarrollaron en años posteriores. 

Liderados por el tecladista Steinar Sverd Johnsen, el cerebro y motor de la banda, lanzaron su primer disco en 1996, Aspera Hiems Symfonia un clásico dentro del black metal noruego. En aquel entonces, la banda ya contaba entre sus filas a Kristoffer "Garm" Rygg como vocal (más conocido en los años posteriores por su trabajo con Ulver), a Hugh Stephen James Mingay “Skoll” como bajista y a Alex Von Blomberg, más conocido como Hellhammer en la batería y por ser también el baterista de Mayhem

El sonido de la banda siguió evolucionando, lo que quedó demostrado en el siguiente disco del siguiente año, La Masquerade Infernale (1997), en el cual se incorporó como nuevo guitarrista, Knut Magne Valle y Simen Hestnæs, aka "ICS Vortex” como segundo vocalista. 

Para muchos, el disco cumbre fue el The Sham Mirrors (2002), el que contó por última vez con Garm en la parte vocal. El 2005 lanzarían su siguiente trabajo discográfico, Sideshow Symphonies y su último trabajo en estudio, el fantástico y ambicioso Arcturian del 2015. 

Como se imaginarán, toda una generación de metaleros en la que me incluyo, crecimos bajo el aura de esta monumental banda, con la remota ilusión de ver algún día a estos maestros del avant-garde noruego. Así que, la idea de tener a Arcturus en Cochabamba (Bolivia), fue algo tan fantástico que incluso parecía algo hasta surrealista, una especie de sueño inalcanzable hecho realidad. Seríamos parte del “Star-crossing Kinetic Pioneers Tour Latin America 2018”!!! 

Mi peregrinaje al concierto empezó una noche antes en la ciudad de La Paz, en el show de la banda chilena Disaster, quienes cerrarían al día siguiente la fecha junto a Arcturus. Después de embarcarnos en la madrugada, con varias anécdotas de por medio, llegamos a Oruro y finalmente a Llajta, donde nos esperaría una larga e intensa jornada. 

La noche del concierto empezó con una brutal y excelente presentación de la banda paceña de black metal Lilith, quienes una vez más estuvieron a la altura de los acontecimientos, presentándonos un set increíble con temas de sus tres discos. 

Las luces se apagaron. El Sverd fue el primero en subir al escenario, a quien siguieron el resto de la banda. Después de lanzar los primeros sonidos y secuencias desde su teclado y puesto de mando, la banda abría el show con la Kinetic, la primera canción del Sham Mirrors. Ante el delirio general de la multitud, el viaje comenzaba. El Vortex es un vocal impresionante, un ser descomunal de otro planeta, que con la mayor soltura y sin ninguna dificultad, abría el set cantando una de las canciones que el Garm inmortalizó en otra época, lo cual no es poca cosa. 

Antes de que podamos discernir lo que estaba pasando, la banda ya nos tenía prendidos con la Nightmare heaven, otro clásico del Sham. Siguieron con la Crashland de su último disco Arcturian, seguida por la Painting my horror del Mascarade, para desembocar en la Alone, otro gran tema del Sham. En este momento muchos de los “fans”, víctimas de la euforia y de las circunstancias, ya habían partido a otras dimensiones. 

Para mí el siguiente tema, la Hibernation sickness complete, fue uno de los grandes temas de la noche. El Vortex sentado como lo estuvo casi durante todo el concierto, cantaba como solamente lo hacen los dioses. Su voz trágica y dramática se perdía en la inmensidad del espacio exterior, pero también llegaba a los confines más recónditos de nuestras almas. Indiscutiblemente, a estas alturas del concierto, las primeras lágrimas de emoción ya habían fluido. Lastimosamente, este fue el único tema del Sideshow symphonies, pero bastó para encender una vez más a los “observadores” presente aquella noche. 

Continuaron con la The Arcturian sign otro gran tema, seguido por la Du Nordvind del Aspera. La noche ya estaba caldeada, había una atmosfera más oscura y el ambiente se tornaba más blackero y nebuloso. Siguieron con la The chaos path del Mascarade. Innegablemente un clásico de la banda. El mosh, aunque bastante puntual y localizado, ya era por momentos hostil. Creo que, a esas alturas, todos los allí presentes ya éramos conscientes de que estábamos viviendo una noche fantástica y que tardaríamos un buen tiempo en olvidar. 

La Collapse generation fue el siguiente tema. El Hellhammer es una verdadera máquina; detrás de esa fría e inmóvil mascara, hay años de experiencia, toda una vida dedicada a atormentarnos con esa brutal pero excelente bata que solamente él es capaz de ejecutar… un maestro. Por su parte el Sverd seguía maravillándonos con esos teclados espaciales, surrealistas, barrocos por momentos, sacados casi de un sueño. 

La siguiente canción fue para mí otro de los puntos altos de la noche y uno de mis favoritos, la Game over es uno de los mejores temas de la banda, predestinada a ser un himno. Una obra maestra, prácticamente una ópera espacial. El Vortex se diluía en ese mar de estrellas, cometas y nebulosas, allá lejos, en el espacio sideral. 

Continuaron con la Master of disguise, otro gran tema del Mascarade. En este momento del concierto, la banda ya estaba entregada a su música y a su público, disfrutando de cada nota, maravillándonos y lanzándonos por turbulentos vórtices y estados de gracias. Los allí presentes estábamos simplemente alucinando y, obviamente los “Abismos” ya se habían desatado desaforadamente. Estábamos viendo a Arcturus!!! 

Para sorpresa de todos, cerraron el set con tres canciones del Aspera, la Fall of man, To thou who dwellest in the night, la Angst (del Arcturian de por medio) y la clásica Raud og svart. Prácticamente black metal, pero del más alto nivel. 

Es muy difícil explicar con palabras lo que vivimos con estos cuatro últimos temas. Pese a que técnicamente hablando eran las más blackeras, todos quedamos alucinando. ¿Interpretaron los temas tal cual?, ¿improvisaron?, ¿innovaron y variaron algunas partes? Eso creo que ya no importa… cada uno de los miembros de la banda estaban libres, dando rienda suelta a sus emociones. En esos momentos finales caí rendido y fascinado a los pies de Knut Valle (textual!!!), un violero fuera de serie, fantástico, un virtuoso. Uno de los mejores violeros que vi y escuché en vivo. Nunca olvidare los maravillosos solos que nos regaló esa noche. Realmente brillante, no sé qué más puedo decir, las palabras se quedan cortas. 

En fin, una noche simplemente memorable. Más allá de ciertas limitaciones en cuanto a la acústica del lugar donde se realizó el concierto, Arcturus se impuso sobre esa adversidad y nos brindaron un show a la altura de las expectativas y como era de esperar, a la altura de lo que podríamos esperar de esta monumental banda.

Para muchos, ver al Vortex, ahí a pocos metros fue un sueño hecho realidad. Ver y escuchar al Sverd, al Skoll, al Knut o al Hellhammer, es algo que no sucede muy a menudo. Por ello, agradecer nuevamente a estos maestros por tanta magia, por tanta emotividad y por supuesto y ante todo por su maravillosa música. Arcturus… gracias por el excelente show!!!

PD: Agradecer a todas las personas que hicieron posible este concierto. A Roberto (DelaQ), Lucia Z. y a Iván A. y a los hermanos de Disaster, compañeros de viaje a la Llajta.

Como siempre, a los Abismales por haber sido parte de esta alucinante experiencia (Machi, Sebas, Iván) - con vuelco de camión y todo -. Al personal de apoyo y hostilidad (Oso, Fakes, Luigi, Churro, Julio y Boris). Finalmente, agradecer a Sebas Campero, Grid Méndez y Eduardo Montaño por las fotos que acompañan a esta reseña.


jueves, 15 de marzo de 2018

Whitesnake - 1987



La debacle púrpura, dejó un vacío incómodo y un mal sabor de boca, la gira con Bolin fue realmente desastrosa. Purple quedó como un recuerdo, un mito y una nueva generación de músicos estaban llenado ese vacío. No deja de ser raro, que todas las ramificaciones púrpuras comiencen a hacer música muy extraña, comenzando con The Butterfly Ball and the Grasshopper's Feast (1974), primer disco de Roger Glover, que reúne a gran parte de la familia púrpura y a los músicos destacados de la escena: Coverdale, Hughes, Dio, Tony Ashton (que ya había trabajado con Jon Lord y luego tendrán un banda juntos), Ray Fenwick (futuro guitarrista de Gillan), Les Binks (futuro baterista de Judas Priest), Eddie Hardin, Barry St. John (corista de Pink Floyd durante la gira del Dark Side), entre otros. Con tanto talento reunido, uno espera que el disco sea una de las joyas perdidas de los 70, y no es malo, pero es sumamente raro y me frustra no poderlo definir de otra manera. Los vientos, las cuerdas, los sintetizadores, para mí era demasiado y tardé un tiempo en asimilarlo. Lo insólito del asunto, es que todos los Purple ingresaron por esa misma vía, incluyendo al buen Tommy Bolin, en ese funk/blues/jazz. 

Child in Time (1976), primer disco de Gillan, tiene un sonido bastante similar. De hecho, el vocalista volvió a los escenarios, para la presentación en vivo del disco de Glover, pues Blackmore le prohibió a Dio relacionarse con el bajista. La ovación que recibe Gillan lo impulsa a formar una banda, medio funk, medio jazz, que hasta el día de hoy me deja bastante perplejo, porque simple y llanamente no la entiendo. Le sigue el Malice in Wonderland (1977), primer y único disco de Paice Ashton Lord, con la participación de Bernie Marsden (futuro guitarrista de Whitesnake), y sigue teniendo ese sonido raro, medio retro, swing/blues/funky. Hasta el primer disco de Rainbow (1975), tiene algo de funk/blues, pues sus raíces están en el Stormbringer de Deep Purple, aunque la banda del guitarrista es la única que mantiene un sonido crudo, ese primer disco tiene mucho del sonido que después forjará Whitesnake, y eso se debe, a que en los hechos es el último disco de Elf; el Rising ya tiene otro sonido. El otro disco que se inserta en esta excéntrica etapa musical, es el Play Me Out (1977) de Glenn Hughes y no deja de ser sorprendente que todas estas ramificaciones tengan el mismo sonido, muy alejado del Purple clásico. Muestra bien que el motor de la banda, siempre fue Blackmore.  

En 1977, David Coverdale con la ayuda de Mickey Moody y Roger Glover en la consola, graba su primer disco como solista, White Snake. Y tiene el mismo sonido ya descrito, hasta incorpora elementos disco. Le sigue el Northwinds y al culminar esa gira, se incorpora Bernie Marsden. En agradecimiento, a la contribución de los dos guitarristas, Coverdale decide fundar una banda. Neil Murray, que después hará carrera con Gary Moore e incluso con Black Sabbath, se queda con el bajo y con el olvidado Dave Bowle en la batería, consolidan la sección rítmica. Al poco tiempo se incorpora Jon Lord, aunque su lugar en la banda nunca fue relevante. Con ello, la Serpiente reclamó un espacio en la escena europea y fue uno de los grupos más exitosos de ese momento. En 1979 se incorpora el gran Ian Paice, siendo esa la formación clásica. Pero la banda no tiene ninguna semejanza con Purple; Paice fue muy claro al respecto, todas las decisiones las tomaba Coverdale, y no siempre eran las más acertadas. Incluso, para ser un súper grupo el resultado es algo decepcionante. Esa primera etapa fue muy creativa y sacaron muy buenos discos, pero ninguno es excepcional; Whitesnake era una banda de segundo rango, como todas las ramificaciones púrpuras. 

En 1981 comenzaron las primeras tensiones, pese a que la banda acumulaba discos de oro y éxitos radiales, el nivel de vida no mejoraba; los músicos estaban cansados de recibir una paga miserable por todo el esfuerzo que realizaban. Coverdale reorganizó a la banda, despidió al manager y asumió él mismo todo el peso del negocio; los demás, desilusionados, tomaron rumbos diferentes. Coverdale le suplicó a Lord y Moody quedarse, y ambos lo hicieron. Cozy Powell tomó la batería, Colin Hodgkinson el bajo y Mel Galley la guitarra (quien fue compañero de Hughes en Trapeze). Esa formación lideró el Monster of Rock del 83, tenían un sonido mucho más potente en vivo, ahí se produce un primer viraje hacia el metal; la batería de Powell hace toda la diferencia. Pero los problemas de dinero seguían ahí; para solucionar ese percance sólo había una salida: tenían que ingresar al mercado estadounidense a como dé lugar. Coverdale cedió ante la presión, cambió su actitud y su visión de la banda. En esa nueva ecuación Moody salía sobrado; Coverdale le dio la espalda un amigo, a quien lo acompañó en los momentos más difíciles de su carrera. Al final del día, los negocios son más importantes y la amistad un simple malentendido. John Sykes, lucía con un rock star y podía llevar a la Serpiente al siguiente nivel. El cambio se impuso por sí solo.


Seguía la rotación de personal, Murray volvió, Galley se fue y en abril de 1984, Jon Lord reasumió sus funciones como tecladista de Deep Purple. Pese a todo el Slide It In (1984) fue un éxito en los Estados Unidos de América. La versión U.S. tiene un sonido comercial y dos mega éxitos: Slow an’ Easy y Love ain’t no Stranger, que ya anticipan todo lo que vendrá. Reducidos a un cuarteto, con mejores pintas y cabelleras despampanantes, Whitesnake se lanzó a la conquista de América. Un hit más en el repertorio no cambia la situación de fondo, el dinero seguía saliendo y nadie sabía en dónde se quedaba. Powell comenzó a cansarse y Coverdale, estuvo a punto de ponerle un fin a la banda, tal como pasó el 81. La casa disquera, que vio potencial en Coverdale y Sykes, movió todas sus influencias para poner en pie un proyecto. Murray se quedó y Aynsley Dunbar entró como baterista. El 85, ya tenían una maqueta casi terminada, pero tuvieron que enfrentar la sinusitis de David Coverdale; habiendo perdido su habilidad de cantar, la producción del disco se pospuso de manera indefinida. Fue el periodo más duro para el vocalista, entró en un lento proceso de recuperación, pero estaba decidido a terminar el disco; lo tenía que hacer por convicción personal, tenía que demostrarle al mundo que podía llegar más lejos que Deep Purple, que era un mejor frontman y mejor vocalista que Gillan.      

Entre tanto Sykes, perdió la paciencia y propuso traer a otro vocalista; se produjo un enfrentamiento y quedó muy claro que Whitesnake es propiedad exclusiva de Coverdale. 1987, el lanzamiento del disco epónimo, con una nueva imagen y cabalgando de pleno en terreno glam, fue uno de los discos más exitosos de la década. Siempre tendrá eso en mente, Deep Purple es una banda icónica, la Serpiente tuvo su momento, pero rebasó en ventas a cualquiera de las ramificaciones púrpuras. Éxito comercial sin duda, y también fue aclamado por la crítica. En lo personal, creo que es demasiado ochentero y la voz de Coverdale suena diferente; después de su enfermedad y de una cirugía en las cuerdas vocales, es admirable que pueda seguir cantando. Pero nunca pudo recuperarse del todo, aunque el cambio no es tan dramático como en el caso de Gillan, la voz de Coverdale suena mal cuando trata de alcanzar agudos y en sus tonos bajos suenan desgarrados. Adoro como Coverdale canta, pero después del 87, el vocalista lo da todo y lo triste es que no siempre suena bien; las versiones en vivo, presentes en esta edición, dan testimonio de ello. El disco es una bestialidad y un hito en el metal. Es el Whitesnake que todos recordamos, super pesado, aunque popero, con un David Coverdale rejuvenecido y convertido en un símbolo sexual. Irónico, tomando en cuenta que el 73, los Purple dudaron en contratarlo porque era un tipo muy feo.


Lo que siempre me ha sorprendido de este disco, es lo fuerte que suena; y esta nueva versión, que Coverdale supervisó en persona, tiene cositas muy interesantes. Versiones en vivo, ya era tiempo de tener un documento de esa gira, versiones “evolution”, varios demos enlazados entre sí, muestran bien el proceso creativo, y remixes. Es una bonita edición, aunque ya son muchas las ediciones que tiene este disco, reeditado hasta el cansancio, pero creo que esta es la versión definitiva, la que vale la pena tener. 

El disco abre con Still of the Night, durante mucho tiempo escuché esa idea que Coverdale era un imitador de Plant, me parecía absurdo pues el registro vocal de ambos es muy diferente; pero esta canción lo confirma, tiene un sonido muy Zeppelin y Coverdale sostiene las notas agudas, aunque ese nunca fue su fuerte. Es una de las canciones que más me gusta, construida sobre un demo de Ritchie Blackmore, Coverdale hace un gran trabajo vocal, aunque fuerza mucho su voz; con todo, creo que es el punto más alto del disco. 

Give Me All Your Love, es una cuasi balada, muy al estilo Coverdale; aquí los teclados resaltan y le dan ese toque glam. La versión evolution, es mucho más interesante y muestra bien que comienza como una canción bluesera que fue mutando hasta convertirse en un hit radiofónico. La producción de Keith Olsen es lo que cambia todo y es realmente la pieza crucial que explica el éxito del disco. La versión remix, conserva los arreglos de Mike Stone y la idea original detrás del disco, los teclados son más discretos y tienen un sonido muy similar al Slide in It y al Whitesnake clásico. 

Bad Boys es otro hit, pop metal en toda su gloria; creo que en vivo suena mucho mejor y la versión del Live …  In the Shadow of the Blues me parece gloriosa. Aquí es pues muy al estilo Bon Jovi y eso me incomoda. La versión evolution, muestra bien que Whitesnake es ante todo una banda de blues, pero el 87 Coverdale perdió el control de la banda y el resultado es muy diferente de lo que alguna vez avizoró. La Serpiente se convirtió en un coloso, demasiado ochentero para los noventas y perdió relevancia. Cumplió con su objetivo, pero el precio pagado fue perder su identidad. Por cierto, no hay versión remix. 

Is This Love? fue el mega hit del disco y es una canción que detesto y sólo la escucho en sus versiones en vivo. No es mala, es demasiado trillada y me empalaga. Las otras versiones no agregan nada, en el remix, la guitarra está más presente y suena un poco mejor; es todo. 

Here I Go Again, es una canción de Marsden grabada originalmente para el Saints & Sinners (1982), en ese momento fue un éxito modesto en Europa, en su versión Power Ballad fue un mega hit planetario, ambas versiones se parecen, solo hay una pequeña variante en la letra. Esto le valió a Bernie Marsden gran parte de su fortuna, y puso en marcha su propia exégesis de la Serpiente, con Jørn Lande como vocalista que después tendrá una carrera brillante como solista.

Después vienen las canciones de relleno, nada relevantes por cierto; con esos sus teclados que nunca me gustaron, con esos solos ultra técnicos, aunque genéricos en el fondo. Es un gran momento para la Serpiente, aunque es un momento casi denigrante para el metal, el glam en todo su apogeo. Parece un disco de Michael Jackson, diseñando para producir éxitos. No tiene nada de malo, pero el éxito es pasajero. La versión evolution de Looking for Love, suena bastante bien. Eso confirma un punto, las canciones son excelentes, pero eso es lo de menos; necesitas producción y las pintas apropiadas si es que quieres triunfar en la industria musical. Hoy en día la industria está en crisis, pero le da mayor libertad a los artistas, tienen la posibilidad de definir un sonido y de vestirse como bien les dé la gana. Viendo, fotos de ese periodo es difícil saber si es Whitesnake, Poison, Dokken o Ratt, se ven bastante similares y suenan a lo mismo.   

Crying in the Rain, si es una de mis canciones favoritas y esta versión es bestial. Grabada originalmente para el Saints & Sinners, pasó desapercibida en su momento. Aquí su trasfondo blues se pierde casi por completo, pero el trabajo de la banda es colosal. Sykes le mete un solo memorable, el mejor de todo el disco.  

Don't Turn Away cierra el disco, con ese sonido super pegajoso. No puedo decir que es malo, pero no me gusta el sonido que tiene, los remixes funcionan mejor. Después de esto la banda sacaría un disco más antes de desaparecer casi por completo hasta los 2000. Coverdale se convirtió en el rock star que siempre soñó, solo para darse cuenta que ese no era su lugar. La Serpiente se salió de control y es su legado, siempre será recordado por estas canciones, aunque el Whitesnake clásico es más relevante a nivel musical. Y sin embargo, algo que todos deploramos es que nunca se produjo esa esperada reunión con la formación clásica, y hubo un par de oportunidades, ya habrá tiempo de comentar sobre el asunto. Coverdale está consciente de sus errores, pero su orgullo es más grande. 

El DVD, tiene sus cositas interesantes; lo más relevante es el material en vivo, lo demás es prescindible. 




miércoles, 28 de febrero de 2018

Gold + Kalle 15.02.18 @ Scheune, Dresden



Era la primera vez que visitaba la hermosa ciudad de Dresden y quería aprovechar la oportunidad, aunque debía cruzar de un extremo a otro Alemania, para cumplir el deseo de ver Gold en vivo. Era ahí, donde empezaban su más reciente tour 'You too must die'. Su último disco "Optimist" estuvo en mi Top 2017 así que lo esperaba con ansias. El concierto se realizó en el Scheune, un lugar bastante interesante y agradable situado en el área más cultural de la ciudad, el barrio de Neustadt, lleno de restaurantes, bares y sitios turísticos; lo que contradice las negativas noticias sobre la ciudad. Si alguien está de paso por la ciudad, recomiendo además visitar el Heavy Duty, un buen boliche metalero que queda a pocos pasos del Scheune.

La banda que abriría la noche sería Kalle. Un dúo de slowcore, como ellos lo denomina, proveniente de la República Checa. Conformado por Veronika en la voces principales y samplers, y David en la guitarra y coros; además que ambos usan loopers. Con riffs bastante melodiosos y voces melancólicas, la gran voz de Veronika me recuerda un poco al estilo de la Rachel (Esben and the Witch). Sus suaves temas crearon una calmada atmósfera, perfecta para prepararnos para lo que vendría. Temas como Fear, Leaving y Birds (del disco "Saffron Hills"), servirían incluso de inspiración para talentosas parejas que conozco.

Era el turno de Gold, mientras sonaba la intro la banda entraba en un escenario con tenues luces de fondo y los fans se preparaban para lo que iba a ser un set cargado de hits, uno tras otro. Con el noise rock de Summer Thunder, empezaba un show que no pararía de intensidad en ningún momento. Seguiría Old Habits, And I know now, I do my own stunts con sus raíces punkeras, a estas alturas ya todos estábamos en una oscura dimensión para disfrutar de White Noise, tocaron no solo varios temas del Optimist sino además del "No Image" para cerrar como en el disco con Tear

La perfecta voz de Milena encuentra lugar en un ambiente de energía absoluta, su peculiar performance hace que se destaque sobre los demás. Aunque cada integrante de la banda, con tres guitarristas, lo dan todo sobre el escenario, cada uno a su estilo lo que lleva a una mezcla que funciona a cada nivel. Al acabar luego de 70 minutos, no dieron tiempo para que el público pidiera un tema más, dejaron sus instrumentos, empezó a sonar el outro y se fueron demostrando porque está banda merece ser vista.

Como Max en su review menciona, Gold es una banda que puede juntar diferentes tipos de fans y es literal esta observación, su respuesta hacia la banda fue igual de intensa de principio a fin.

Como anécdota, Thomas el guitarrista y cerebro detrás de Gold al igual que yo nació en La Paz. Sus padres eran diplomáticos en esa época en la ciudad, y aunque nunca volvió al lugar de su nacimiento le sugerí que lo haga... con la banda!.

El álbum completo de fotos aquí







lunes, 26 de febrero de 2018

Saez - J'accuse (2010)


Esto si fue una mera casualidad; un video humorístico, de los que suelo ver cuando estoy aburrido, y una canción de fondo que me pareció genial. Buscando, hallé esto y quedé fascinado. Creo que es uno de los mejores discos contemporáneos y combina muy bien el legado de la nouvelle chanson française, con el punk. Tengo gustos musicales muy variados y con el punk también tengo una relación bastante larga, sobre todo con su lado salvaje y nihilista, con un toque de reivindicación política; un viejo militante, soñador irreverente. Y este disco tiene un fuerte contenido político, comenzando por el título, y es bastante violento en su contenido lírico. A nivel musical, las canciones tienen una progresión muy atípica, dando giros totalmente inesperados, incorporando secciones acústicas, bailables y esa dosis nada desdeñable de rock francés. Es un disco que tiene todo para cautivar: anarquismo insolente cuyo blanco de ataque es el conformismo burgués, el consumismo, la inversión de valores en una sociedad corrupta.  Poniéndolo en perspectiva, es tal vez el disco más violento y directo que tiene Saez.

La placa abre con Les Anarchitectures, y lo que destaca en el timbre peculiar de la voz de Saez que tiene un carisma muy parecido al de Bob Dylan. No es una voz que resalta por su destreza técnica, pero canta con mucha convicción; se siente el dolor y la decepción en cada palabra. Pocas veces, un disco comienza con tanta fuerza y con una canción a capella.

Pilule, me hace recuerdo al estilo de INXS, hasta tiene algo de Television y de toda esa corriente proto/post-punk; es melódico, pero tiene mucha fuerza y es un grito de guerra contra esa sociedad conformista, presa de la rutina, de las deudas y de esa propensión tóxica: consumir pastillas para resolver nuestros problemas. Hipocresía contemporánea, fumarse un porro es un delito, pero atiborrarse de pastillas para dormir no tiene nada malo, es parte de nuestro cotidiano; sin ello no podríamos soportar esta jaula, esclavos de la máquina productiva. 

Cigarette, reivindica su legado punkero; la referencia a The Clash no es gratuita. A principios de los ochentas, todo parecía indicar que la sociedad occidental estaba entrando en una crisis terminal; el peligro de la guerra fría, la represión a las voces contestatarias, la férrea lucha contra las drogas; las radicales corrientes de izquierda que finalmente fueron sepultadas por el peso de la historia. En los años dos mil, vuelve ese desencanto por un mundo alienado, donde lo único que importa es consumir y mostrar lo que consumimos. Un mundo que se ha olvidado de los ideales, la lucha y de la protesta. Y Saez lo dice de manera cruda y brutal, en un momento dado las mujeres tenían el puño en alto, ahora prefieren bajarse los calzones. 

Des P'tits Sous, es una canción muy al estilo del folk francés; encaja bien en el imaginario Gainsbourg; finalmente todos estamos en los mismo, haciendo todo lo posible para ganar dinero, siendo la condición sine que non de nuestra libertad. 

Sonnez tocsin dans les campagnes, es uno de los puntos más destacados del disco; realmente es una canción fenomenal, más por el contenido musical que por su letra. Tal vez el aspecto más negativo de todo esto, es la repetición de temas e ideas: el ideal francés, pueblo revolucionario por antonomasia, y la desilusión ante la apatía. Es cierto, en el mundo en cual vivimos, hay mucha gente descontenta, pero nadie moverá un dedo, nadie hará nada por cambiar la situación. Hubo un tiempo el cual las personas estaban dispuestas a luchar, hoy en día aceptamos cabizbajos la vida mugrosa que nos tocó vivir.

J’accuse; otro punto destacado del álbum y una de las letras más violentas que he leído en mi vida. Con esta canción me enamoré del disco; decadencia occidental en toda su gloria. Es más importante mostrar opulencia que felicidad, es más importante seguir al rebaño que hacerse una opinión propia; es mejor cerrar los ojos y seguir avanzado. Todos somos un producto en venta y las mujeres se engalana de ello, todas tienen un precio, todas abrirán las piernas. Es bastante crudo, pero tampoco está muy lejos de la realidad. 

Lula, es el otro eje narrativo en Saez: la decepción amorosa y la soledad, tan usual en esta realidad donde las historias de amor se hacen y se deshacen con tanta facilidad. El amor siempre será un arma de doble filo, y la puerta preferida para ingresar a la locura. Tal vez el duelo amoroso es el más difícil de sobrellevar, porque sabes que la persona sigue ahí y mientras uno cae en una depresión profunda, el otro sigue con su vida, declamando las mismas palabras de amor que te susurró al oído, comparando tu desempeño sexual, hablando a tus espaldas. Es triste imaginar o si quiera concebir que una historia de amor siempre termina en el olvido.

Regarder les filles pleurer / Thème, sigue en la misma veta, pero desde una perspectiva muchos más cruda y cruel. El rechazo que infunde odio y decepción. En cierto momento uno se cansa de recibir rechazos y de escuchar como las chicas lloran porque un imbécil no las sabe valorar. Desde nuestra perspectiva, ellas siempre se van con el imbécil, olvidando que también somos imbéciles. Dibujar con un cuchillo una sonrisa, en las mejillas de las princesas; el odio. Las mujeres cargan todo el peso de la cruz del mundo sobre sus alas; lo real. Cuál es el lugar de la mujer en un mundo el cual lo único que se espera es que abran las piernas, sin protestar. La segunda parte de la canción es una instrumental larga, que sugiera imágenes propias de una pesadilla, el imaginario retorcido del asesino, del ser negado al que nunca nadie va a amar, que descarga su ira cazando mujeres. 

Les cours des lycées, retoma la otra línea narrativa: la decepción por una juventud apática. En algún momento, en el pináculo de los ideales, los jóvenes estaban dispuestos a luchar, hoy en día son niños mimados, viendo quien tiene el teléfono más moderno, quien tiene más seguidores en las redes sociales. Es también la decepción por un sistema educativo que genera apatía, con profesores que han perdido todas las ganas de enseñar; han claudicado ante el peso de esos mocosos alevosos que lo único que les interesa es ser populares. Es el tiempo innegable de la ignorancia, de los rumores y del chisme; ya nadie quiere aprender, todos miramos boquiabiertos esas pantallitas donde todo el mundo exagera sus logros, sus conquistas; regurgitamos nuestras convicciones.

Les printemps; nuevamente folk francés, de ese que escuchaba por simple afinidad cultural.  Si la primavera es el símbolo de la esperanza, el renacer de la vida, Saez es muy claro al decir que no hay ninguna esperanza, la primavera nunca llegará y solo nos queda contemplar el paraje yermo del invierno, de las restricciones en la era de la libertad. Si bien, a veces la esperanza renace y renace generalmente en el amor, es solo un espejismo, burdo y cruel, como todo lo que creíste real.

Marguerite, es la esperanza y es la esperanza del amor; de ese ideal femenino que esperamos con ansias, con el cual fantaseamos y vamos afinando sus trazos con el paso de los años. A veces lo encontramos, pero siempre nos da la espalda; nos desprecia. Nunca seremos dignos de la divinidad, nunca tendremos un amor real, si es que realidad hay. Estamos condenamos a ver la felicidad en los otros, sabiendo bien que ninguno es feliz, sabiendo que estamos perdiendo el tiempo contemplando los logros imaginarios de alguien más. Yo creo que en todo esto veo el reflejo de mis propias obsesiones y por eso me encanta.

On a tous une Lula, todo este recorrido narrativo nos da entender que la causa de todo nuestro malestar, de todo nuestro odio por el mundo que nos rodea, de toda nuestra decepción, comienza con un desengaño amoroso. Todos tenemos un dolor en el corazón, algunos se recuperan muy rápido y otros nos; otros cargan eternamente con el peso de un recuerdo. El amor es algo muy inocente, por eso Saez lo relaciona con la niñez y justamente, por ser inocente e ingenuo, nos duele horriblemente cuando termina, cuando ella decide irse con otro. 

El disco cierra con Tricycle Jaune, y es una nota de esperanza a medias. Es el regreso a la inocencia, aunque la miramos con nostalgia. Creo que todos en algún momento, quisiéramos volver a ese tiempo, l’âge de la insouciance, sin embargo, todo queda atrás y el presente aplasta nuestros recuerdos. Es un disco terriblemente oscuro y nos dice en nuestra cara que nada vale la pena, que todo está perdido y el amor es solo una ilusión. Encaja muy bien en todo mi imaginario y me veo a mi mismo; es la fascinación por contemplar mis desgracias. Manifiesto político, de rabia, amor y decepción.  




jueves, 22 de febrero de 2018

Review: Void Fest 2017


Visitar nuevamente el Void Fest en 2017 fue una aventura llena de emociones de principio a fin. Llegamos desde la hermosa República Checa y llevábamos ya en las espaldas no solo un festival sino una semana de turismo, yo andaba medio enferma pero la emoción de llegar a los bosques de Bavaria pudo más que mi resfrío. Ese año la organización decidió cambiar de lugar el festival, mientras que anteriormente se realizaba en un lindo lugar en las montañas, el nuevo lugar era ahora un área llana igual de agradable entre bosque y pradera. A la que ahora incluso, se puede llegar en tren y no solo en auto.

Así llegamos en tren desde Praga, cruzando la frontera hasta un pequeño pueblo llamado Cham de donde tomamos un tren regional hasta Zillendorf, para luego caminar un trecho con nuestras cosas y finalmente tener un aventón hasta Sinzendorf, el actual lugar del festival. Como luego nos enteramos, debido a que las áreas donde se realizaba previamente es propiedad de agricultores y ganaderos, es necesario darle un respiro a la tierra. En teoría, cada dos años el festival se moverá de este nuevo lugar al antiguo.


Tuvimos suerte de llegar un día antes, jueves 17 de agosto, conseguir un sitio cerca de la entrada, reservar sitios para los amigos que iban a llegar y descansar un poco. Este iba ser el festival donde íbamos a encontrar a la mayor cantidad de amigos este año, varios de los alrededores de donde vivimos y otros incluso que llegarían desde Hamburgo y Copenague. Así que la fiesta estaba garantizada.

El viernes 18, era uno día caluroso de verano con la atmósfera que uno espera. Mientras disfrutábamos del sol, saludábamos a los recién llegados, dábamos una vuelta para conocer las instalaciones del festival, pequeño y acogedor. Nos preparábamos para la primera banda en el Tentstage (TS), Ill Wicker desde Gotenburgo, a quienes hace un tiempo me los perdí en el Heavy Days in Doomtown, así que esta iba a ser la oportunidad para verlos. Una banda folk con violín, contrabajo, guitarras electroacústicas, percusiones orientales y otros, creando un ambiente de relajación. Lástima que no presentaron sus psicodélicas proyecciones.

Demon Head

Saliendo a la luz para ir al Mainstage (MS), le tocaba el turno a los daneses de Demon Head, quienes al son de su rock setentero y muy diabólico hicieron bailar a todos. Fue una buena banda para empezar el festival y con un buen show en vivo, el vocalista incluso se bajó del escenario para cantar con el público. Aún de día, una hora y clima no muy convencionales para que una banda como UADA tocará en la carpa pero debido a que se encuentran en tour, tuvieron que hacerlo. Una semana antes los vimos en el Brutal Assault y realmente esperaba verlos de nuevo, una de las bandas más interesantes de black que salió en los últimos años de Portland. Recomiendo su disco debut "Devoid of Light" y aunque sonaron bien, el ambiente lastimosamente no les favoreció.

Algo impredecible y diferente se vería en el escenario principal con los italianos de ZU, el saxofonista tocaba tan fuerte que era difícil no escuchar otra cosa. Banda con varios años de trayectoria y una docena de álbumes, que volvió a los escenarios para compartir esta mezcla de freejazz basado en estructuras de mathrock. La nota divertida del día serían los locales de Hildegard von Binge Drinking, un dúo electrónico vestidos de monjas (nombre inspirado en Hildegard von Bingen, abadesa, líder monacal, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana) que hicieron olvidar que afuera se estaba cayendo el cielo. Mientras su show se extendía la gente bailaba o intentaba salir de la carpa y de estos últimos, alguno que lo logró acabaró en un baño de lodo.

Travelin Jack
Lo anterior valió la pena para no perderse a los Travelin Jack en el MS, que mejor vestidos que nunca demostraron que no interesa el ambiente sino el espíritu que uno tenga de compartir su poderoso hard rock, mientras recibíamos una torrencial lluvia viendo a una de las bandas más carismáticas de la escena actual. Debido a un retraso entendible, llegamos lastimosamente a ver lo último de Venom Prison en el TS, estos ingleses a la cabeza de Larissa Stupar, una frontwoman que no tiene nada que envidiar a otros del género, con la diferencia que esta banda de death metal/hardcore habla en contra la misoginia y la cultura de la violencia sexual.

BelzebonG
Para continuar con otra banda liderada por una mujer, la bajista Lisa Alley con los The Well, un trío de Austin Texas, tocando un rock piscodélico, blusero, con influencias doom, de stoner y bien pesado, donde sobresale el dueto vocal de Lisa y el guitarrista Ian Graham. Seguirían unos compatriotas  suyos en el TS, los Oozing Wound desde Chicago y un performance muy activo en escenario llegando con un intenso space rock, un pesadísmo bajo y los gritos de Zack en la guitarra. Todo esto finalmente para cerrar la noche con los esperados teloneros, los polacos de BelzebonG y sus weedy grooves en el MS, Los miembros que prefieren mantenerse en el anonimato, son unos  doomeros stoned con guitarras muy distorsionadas, tenues luces verdes y una máquina de humo a full, era inevitable no pensar en fumarse un joint cuando las bandas son tan literales al respecto.

Durante la presentación de Travelin Jack
Por suerte no tuvimos que lidear con alguna banda cancelada y mucha gente festejó bajo la torrencial lluvia. Todo fue cuestión de tener la ropa y el espíritu adecuados, pero en lo personal, no quería arriesgarme a enfermarme más así que evité el after party. Al día siguiente, era ya claro que el festival se había convertido en un barrial. Otros festivales en Bavaria tuvieron que cancelarse ese fin de semana. Sin embargo, el Void Fest continuó, no solo en la carpa sino en el escenario principal al aire libre. Solo el escenario programado en el campamento tuvo que ser trasladado a la carpa y se retraso un par de horas.



Down with the Gypsies
Con un pálido sol ya pasado el medio día, solo alcanzamos a ver a la última de cuatro bandas que tenían que tocar en el Campsite, los Spitting Nails de Hamburgo con su Crust/Hardcore. Para dar paso a la banda Astroboy desde Berlín que fue reprogramada, nadie supo porqué aunque ellos comentaron que era total responsabilidad de la organización. De todas formas un presentación tranquila llena de fuzzy rock. Luego sería el turno de la banda nuevozelandesa radicada en Berlín, que incluye además miembros de Croacia y Sudafrica, Full Moon Fiasco y un rock bastante psicodélico. Seguiría en el TS la banda de la ciudad donde vivo, desde Karlsruhe, los Down with the Gypsies que es otra banda con miembros de varios países y de ahí sus diversas influencias, como folk, kraut, blues, prog. Donde destaca Gaba Wierzbicka, quien toca los teclados, la guitarra y tiene una increíble voz.

Ohmms
Ya a media tarde tocaban en el MS los ingleses de Ohmms, con uno de los shows más intensos del festival y un potente sludge. El vocalista y el bajista parecían que no eran de este mundo, un feeling que contagiaba y que desearía ver en muchas otras bandas además de su constante critica para defender los derechos de los animales. Luego tocaron en la carpa los alemanes de Limestone Whale, cuarteto que combina proto metal con rock psicodélico, blues setentero y hard rock. En el MS tocaba el baterista, Ken Pustelnik, de la clásica alineación de la legendaria banda inglesa de blues The Groundhogs, formada hace 45 años. Ken mantiene el espíritu de la banda acompañado de otros talentosos músicos. Una banda bastante repercutida, son la de los franceses de Cult of Occult a quienes vi antes en el Northern Discomfort en Dinamarca, con una actitud de odio a la humanidad y  gritos del mismo satán, esta banda se prepara para el fin del mundo con su enérgico slude doom.

Yuri Gagarin
Era el turno de la banda que esperábamos muchos, Yuri Gagarin, que fue sin duda mi favorita del festival. Estos suecos llevan el space rock más allá de la estratósfera, a pesar de las condiciones climatológicas de ese momento, uno podía simplemente cerrar los ojos y disfrutar de su pesado rock psicodélico, imaginando vivir en los parajes que describen sus canciones, todo una experiencia que definitivamente quiero repetir. Después de volver a la realidad, era de moverse a la carpa para los potentes Paramnesia desde Francia, está banda de black metal ambiental no tiene la típica estética black pero musicalmente hablando llegan muy alto dejando a otras bandas de este rango en el camino. Sus presentaciones son siempre como un látigo en los oídos, con estridentes voces y un gran baterista.

The Underground Youth
Una banda interesante fue The Underground Youth en el MS, formados en Marchester pero radicados actualmente en Berlín, una mezcla de psicodelia y post punk, una baterista minimalista con su gear y guitarras que en conjuntos crean melodías simples pero muy pegadizas, muy al estilo The Cure con toques Sisters of Mercy. Después todos corrieron a la carpa para ver a los holandesde de Death Alley y convertir este pequeño espacio en una fiesta al ritmo de su metal proto punk psicodélico y con crowdsurfing incluido, tienen un frontman imparable en el escenario. A estas alturas el clima no ayudó, volvió a hacer frió en pleno verano pero el entusiasmo no bajó para ver a los suecos de Spelljammer quienes cerraban el festival, stoner doom lento y pesado con melodiosas y guturales voces, para fans de Sleep.


Algo que me gustaría mencionar es el hecho del innecesario estrés de tener bandas paralelas en un festival tan pequeño. En todo caso sería mejor empezar más temprano o bien reducir el número de bandas, para evitar la incómoda sensación de decidir entre dos bandas que finalmente podrían interesar por igual. Por lo demás, es un festival que mucha gente espera, siempre existe un ambiente muy fraternal entre los visitantes y ese año las bandas fueron una buena combinación del espectro underground, entre psicodelia, stoner, doom, punk y black metal.

Finalmente tuvimos la suerte de que un amigo nos trajera de vuelta a casa, lo que implica llegar más rápido. Por el camino vimos además a muchos metaleros volviendo a casa desde otros festivales, fue definitivamente un intenso fin de semana y el fin de un viaje de casi dos semanas que disfrute muchísimo.

UADA
ZU
The Well
Oozing Wound

Spitting Nails
Astroboy
Full Moon Fiasco
Limestone Whale
Ken Pustelnik (The Groundhogs)
Cult Of Occult
Paramnesia
Death Alley
Spelljammer

Pueden ver el el álbum completo de fotos del festival aquí