sábado, 16 de septiembre de 2017

Night is the New Day - Katatonia (2009)


En restrospectiva ya desde el Dance of December Souls Katatonia mostraba una capacidad excepcional de absorber diferentes estilos. Por el otro lado, si observamos la influencia que a su vez dejaron los primeros trabajos de Katatonia encontraremos que llega hasta los atormentados bosques del black metal del nuevo siglo.

Además desde temprano la banda circunscribía en su música cierta amalgama del llamado shoegaze y esto ocurrió antes de que existieran el post-rock moderno, el post-black o el post-metal en general. Es que sea doom, rock, dark wave, thrash, se puede decir que Katatonia es un canalizador natural y gracias a esto es sinónimo de vanguardia. En este sentido habría que ahondar puntualmente en el análisis de la majestuosa manera en que el Brave Murder Day capturó tal triste-introspección con la ayuda de Mikael Akerfeldt.

Clásicos modernos como el Dicouraged Ones, el trágico Last Fair Deal Gone Down, el experimental Viva Emptiness e inclusive el Tonight's Decision, son las muestras de que en base a una plataforma dark wave y la voz de Jonas Renkse, Katatonia capitalizó su propio camino y desarrolló su sonido posicionándose bien en cada nuevo contexto integrando nuevos detalles en la mezcla.

Ahora, en realidad escojo hacer solamente un breve comentario del Night is the New Day, porque creo que existe mucha discusión sobre el sonido moderno de la banda y uso este disco de ejemplo. Recientemente Anders Nyström preguntado sobre el estilo de la banda respondió: Katatonia es un sentimiento. Le dio en el clavo. En la actualidad si llegas a verlos en vivo te entregan un espectáculo ecléctico pero cargado. Metal con pisca de Portishead. Desde una profunda introversión, desde la conciencia de que las cosas en su estado natural nunca están del todo bien.

Justo antes del Night is the New Day, The Great Cold Distance se revelaba como un ejercicio sonoro impresionante. Musicalmente tiene canciones alucinantes e inclusive les dio para experimentar con algunos remixes. Es un ensayo auditivo y psicodélico que incluye riffs muy pesados y termina dejándonos una colección con varias canciones que se convirtieron en clásicos modernos de la banda. En cambio Night is the New Day no contiene una cantidad tan grande de “singles”, pero es un disco más cohesionado como tal.

Ojo, no estoy aquí para decir que es un disco perfecto. Lo que ocurre es que la banda es excepcional y lo que transmiten es fenomenal. “Y yo soy la oscuridad en este nuestro nuevo día” (The Longest Year). Este disco es una admisión de guerra que utiliza la angustia como veneno y antídoto a la vez. En términos musicales utiliza más el estilo gótico que cualquier otro de sus discos con excepción del Tonight's Decision. También utiliza una simbología gótica pero metalera a la vez.

Es una banda sonora que frontalmente ahonda en la oscuridad, la acepta y reniega a través de ella. Es uno de esos discos que salen a flote en momentos específicos. En cierto tipo de coyunturas me sostengo en él con un dejo de desafío, inmerso en la nostalgia, abrazado de la oscuridad.



miércoles, 30 de agosto de 2017

Reseña clásica


Para poder ir redondeando los excelentes aportes de mis compañeros moradores de los abismos, y mencionando que estoy plenamente de acuerdo con todos sus aportes, en cuanto a los firmes principios del género, hecho que ha mantenido al propio género reinventándose y evolucionando en su propia senda a mano izquierda… y como bien dice el Dieguex, ahí sin necesidad de revivals u otras cosas que sí han sucedido con otros géneros y subgéneros metaleros.

En este sentido, quería compartir una reseña que la vengo armando desde hace tiempo, de un disco que considero fundamental desde todo punto de vista para el género death metal.

Carnage – Dark Recollections (1990)


En esta tarea investigativa de ir encontrando ciertos patrones de influencia musical, de discos que a la larga se convirtieron en cimientos para determinado género metalero, y que su influencia puede verse más de 20 o 25 años después de su salida; en cuanto al death metal y más precisamente al death metal sueco, hay un disco que sin duda tuvo y sigue teniendo un impacto determinante, el “Dark Recollections” de los Carnage, un álbum de 1990 y que junto a discos como “Left Hand Path” de los poderosos Entombed, el “Like an Ever Flowing Stream” de los Dismember, e incluso el “Summerian Cry” de los queridos Tiamat, son los puntos de referencia directa para entender qué sucedió con esa rama del death metal y con toda la movida que actualmente viene con fuerza.

Con un line-up para este disco, que luego tendría un devenir clave para el mencionado subgénero y el metal en general: Fred Estby en la batería (Necronaut, The Dagger, Shubniggurat, The A-Bombs, The Clint Eastwood Experience, ex-Dismember,); el gran Michael Amott fundador de la banda, guitarrista y quien grabó el bajo para este disco (Arch Enemy, Spiritual Beggars, Black Earth, ex-Candlemass, ex-Carcass, ex-Disaccord); David Blomqvist en las guitarras (The Dagger, ex-Dismember, ex-Entombed); y Matti Kärki en las voces (Murder Squad, ex-Dismember, ex-Berbe, ex-General Surgery, ex-Therion, ex-Carbonized); se juntaron con la clara idea de tener 10 temas de pura caña, donde se empezaría a conjugar con los tiempos de los ritmos, las melodías de las guitarras, la pasión por la oscuridad y la muerte como guías temáticos principales, elementos claves.


Este “Dark Recollections” también tiene hitos importantes en cuanto a producción y estética… producido por Tomas Skogsberg (cuán importante fue y es ese su Sunlight Estudios…) y su portada igualmente concebida y dibujada por el gran Dan Seagrave ya marcaría pautas en varios aspectos. Un disco orgánico que posee la capacidad de hacernos dar cuenta de la comodidad que encontramos en las oscuras cavernas, alejadas de los espacios iluminados por máquinas.

Canciones como Deranged From Blood y su inmortal riff de inicio; la brutal Infestation of Evil; la directa y ofensiva Torn Apart; la sempiterna Death Evocation o la Blasphemies of the Flesh, son solo algunos ejemplos de un todo, una totalidad que ejemplifica odio, oscuridad, muerte, violencia, y un sinfín de conceptos y sensaciones que hoy en día dirigen los hilos del death, la banda sonora perfecta para el fin de los tiempos y que hasta hoy en día, 27 años después de su salida, sigue mostrando cómo se debe hacer un disco de death metal. 

Por lo que para todos aquellos fans de este maravilloso género, y que todavía no escucharon esta joya, por favor éntrenle con todo, verán que varias cosas sueltas en sus cabezas irán cerrando.


sábado, 26 de agosto de 2017

Continuando con el debate o más recomendaciones Death Metal (2017)

Creo que el debate es muy interesante y el Dieguex lo plantea muy bien, no hay ningún post-death metal, eso queda muy claro y sin embargo, si hay un death metal progresivo que coquetea con el jazz. Yo recuerdo muy bien que mi afición por el metal comienza con el death, por ser la encarnación de la brutalidad más salvaje. Era lo más pesado y violento, y es lo que buscaba. 

Pese a un semblante estático, el death tiene notables variaciones y ha evolucionado de manera muy interesantes estos últimos años, de la fuerza cruda primigenia a un nivel astral, como lo establece el Sebas, de lo técnico y brutal, pasando por un sonido clásico cuasi retro, llegando a lo sinfónico y a la comunión progresista. Es un espectro muy amplio, aunque en todos ellos, se impone la fuerza bruta.   


Decapitated – Anticult (2017)



Comienzo estas recomendaciones con esta banda polaca ya veterana y muy activa en la escena. Si bien nace con un sonido muy genérico, han podido construir con el tiempo algo único que sobresale por la excelente calidad de sus composiciones; retoman un sonido clásico, pero le dan un giro contemporáneo bastante atractivo. El death es un género que causa muchas controversias y este disco no es ninguna excepción. Tiene un sonido muy accesible que por momentos colinda con el rock clásico, lo que no es del agrado de los viejos y siempre testarudos metaleros de cuño antiguo. Pero el disco está muy bien logrado, tanto así que podría entrar en los mejores discos de año; para mí fue una agradable sorpresa, escuchar algo bastante fresco, de una banda a la cual se le impugna, repetir hasta el cansancio los mismos elementos. Creo que se inserta, en un cierto renacimiento del death metal clásico. 

Benighted – Necrobeed (2017)



Igual, se trata de una banda ya veterana que ha sacado muy buenos álbumes, mostrando una clara progresión musical. Este disco tiene un sonido mucho más agresivo y sucio, combinado elementos propios del death y del grindcore; es un despliegue de brutalidad fenomenal y muestra bien la faceta más violenta de la escena francesa. Y como no podría ser de otra forma, es un monumento a la decadencia humana, retomando muchos elementos de la narrativa clásica del death, con una cierta dosis de humor. Algo muy interesante en el death, es que a nivel narrativo puede ser incluso hasta jocoso, porque es un género que, si bien explora los peores instintos humanos, las atrocidades inconcebibles, siendo la necrofilia y el canibalismo, temas muy usuales, lo hace de manera exagerada y casi caricaturesca. El disco es caótico de principio a fin, poco accesible para los profanos y muestra otra de las facetas del death más extremo, tanto a nivel musical como lírico.      

Pyrrhon – What Passes for Survival (2017) 



Si de caos hablamos, esta banda procedente de Brooklyn, realmente lo lleva a otro nivel. Es la exuberante monstruosidad; ejemplifica muy bien el sonido del death contemporáneo. Inclemente y feroz, aunque retomando viejas líneas narrativas. Definitivamente es una de las grandes sorpresas de este año y uno de los mejores discos de death, aunque aquí también se impone la controversia. Hay muy pocos discos que generan unanimidad, universalmente aclamados; usualmente, lo críticos se enfocan en detalles, resguardados en un purismo decadente, pero este disco es como debe sonar el metal contemporáneo, y es claro que el sonido se aparta totalmente del death clásico. Recupera algunos elementos, pero va por otro camino; no sé si el epíteto posmoderno se aplique a esto, pero esta banda se inserta en otro ideario. Los puristas, dicen que es la era del sonido hípster, que por cierto es una palabra valija, en donde insertamos todo lo que nos incómoda, al ser incapaces de realizar una lectura coherente del presente, del momento musical que vivimos. A mí me parece fenomenal y creo que es necesario rebasar las formas canónicas, para llegar a algo nuevo. De cualquier forma, el concepto hípster no lo entiendo del todo. 

El debate sigue abierto y solo para cerrar, quisiera mencionar dos bandas nuevas de death metal progresivo: Locust YearThe World Became Flesh y Spectrum of Delusion - Esoteric Entity, ambos discos y bandas, aunque desde enfoques muy distintos, ejemplifican, lo diverso y complejo que puede llegar a ser el death, ambos discos son excelentes muy recomendados para aficionados y curiosos

viernes, 25 de agosto de 2017

La Paradoja o breves recomendaciones Death Metal (2017)

Para continuar con la seguidilla de recomendaciones deathmetaleras de mis compañeros, tengo a bien redoblar la apuesta y propongo dos álbumes no de Death Metal sino de Brutal Death Metal.

Pero en realidad este texto está inspirado por el interesantísimo tema que toca Dieguex en su último artículo donde señala que “en cierta manera, el death metal, sigue siendo una manifestación del primitivismo humano”, del miedo a lo vasto del Universo. Estoy totalmente de acuerdo; sin embargo, quiero rescatar una bisagra a la cual vale la pena referirse.

Efectivamente una de las temáticas a través de las cuales el Death Metal proliferó y evolucionó es la ciencia ficción (Pestilence, Atheist, Cynic). Esta rama en general vino acompañada de una técnica superior. El rock progresivo y el death metal se encontraron en el camino a contemplar el cosmos. Esto me lleva al punto que quiero poner en claro. En la actualidad se elaboran el tipo de trabajos, que como forma de ejemplo voy a presentar brevemente, en los cuales la técnica es extraordinaria, pero están paradójicamente impulsados por el “animal” que todos los seres humanos llevamos adentro (el primitivismo mencionado).

Ahí nace la paradoja: Nuestro más profundo arcaísmo es la fuente de portales musicales muy sofisticados a nivel físico y mental, portales que al final logran desenvainar otro tipo de percepciones.


Afterbirth – The Time Traveler's Dilemma (2017)


A los que le escapan al death metal extremadamente técnico, se les hará un poco difícil disfrutar de este álbum. Los demás encontrarán que tiene bastante que ofrecer a través de un aire rústico. Musicalmente la referencia más directa que se me viene es Gorguts, aunque más rústico repito. Brutal Death Metal de Long Island que es fluido y progresivo. El vocalista de Artificial Brain torna las cosas un poco más raras aún, desplegando una especie de “guturalidad” infrahumana y al mismo tiempo sobrehumana; como podrán notar insisto en la paradoja.

Beneath - Ephemeris (2017)


El nivel de abstracción de este disco es arrollador. La portada que eligieron estos islandeses es un triunfo al momento de describir la sofisticación musical en la que ahondan. Es el equivalente a ver una película de ciencia ficción pero elaborada por una especie extraterrestre. Es que contiene el añadimiento de que por un instante las neuronas hacen una sinapsis diferente, depositándonos en una percepción en la que la frontera de lo posible se amplía un poco.

jueves, 24 de agosto de 2017

Recomendaciones breves III – Death Metal (2017)

La historia es cíclica, ya sea para periodo largos, pero también para periodos cortos. De allí que en muchas culturas y religiones existe la creencia que estos círculos se expanden y evolucionan. No es extraño entonces, pensar en esta espiral concéntrica ascendente, como una representación de crecimiento, no solo de planos espirituales, sino también en términos de evolución y por tanto también intrínseca a la evolución del pensamiento, y porque no, del arte y de la música.

Más allá de estas reflexiones, en lo que a nosotros nos concierne, creo que el death metal va por ese camino. Alguna vez ya comentamos que después de tantos años, este género es uno de los pocos que ha mantenido su esencia y su dogma casi incorruptibles. Este es un género que se ha mantenido fiel a sus principios, negándose a dejarse llevar por las nuevas corrientes de la post-modernidad. En cierta manera, el death metal, sigue siendo una manifestación del primitivismo humano. Es un género que sigue expresando los instintos más bajos del ser humano; pero también su miedos y aversiones frente a lo vasto y hostil del universo, que siempre está acechándonos.

Mas allá de ciertas derivaciones y evoluciones que han sufrido este género, este es uno de los pocos que se ha negado a lo post. Hasta el día de hoy, no he encontrado ni una sola etiqueta que sugiera algo así como: post-death metal; pareciera que simplemente esta interjección es casi inexistente y poco viable. El género sigue existiendo por si mismo, y a su manera, ha seguido evolucionando y reinventándose una y otra vez.

Así, y volviendo al tema de los ciclos, en la música hay periodos y épocas en las que ciertos géneros pegan más que otros, hay auges y caídas. Y, pareciera que este año va a ser especial para el death metal. Después de mucho tiempo, este género nuevamente ha pisado fuerte a nivel mundial. El death metal, nunca ha sido un género que haya muerto, tampoco ha necesitado de bandas de moda para experimentar un “revival”, simplemente siempre ha estado ahí, con sus altibajos.

No sé si será porque otros géneros se han estancado, pero este año ha existido una avalancha de discos de death metal. Siempre los hay, pero este año realmente han salido muy buenos discos. El Machi ya nos presentó en sus reseñas a varios de estos discos.

Sumándome a esta línea, les presento algunos discos que definitivamente deben ser tomados en cuenta como referencias de los que está pasando con este género a nivel mundial:    
      

Witch Vomit - Poisoned blood (EP) (2017)


Portland, Oregon, es una ciudad que definitivamente ya se ha consolidado como una referencia para el metal gringo. Tradicionalmente esta ciudad está más relacionada con el Cascadian Black Metal, pero últimamente ha experimentado una proliferación de bandas de death metal. Witch Vomit es un ejemplo de ello.

Si bien este es un EP, este es un retorno a lo más visceral del género. Por momentos nos transporta a lo clásico del sonido Earache. Como que se siente esa influencia de los primeros discos de Carcass e indiscutiblemente, del Altars of Madness de Morbid Angel.

Tiene ese sonido de transición que siempre me ha gustado en este tipo de bandas. Aun que, si bien es bastante genérico, también es muy concreto: pesado, duro y visceral. Este es un trío al que valdrá la pena seguirle el rastro de aquí al futuro. Esta es una banda que puede dar alguna sorpresa en los próximos años.

 Massive Assault - Mortar (2017)


Este disco fue toda una sorpresa. Estos nerlandeses, que actualmente cuentan como vocal al que fuera vocalista de Phlebotomized, otra banda icónica del death holandés de los 90, practican un death metal más emparentado con la vieja escuela. Esa escuela clásica, que vibra en esa transición entre el thrash y el death, pero fortalecido por ese groove más contemporáneo.

Los primeros temas son un poco repetitivos, lo reconozco, pero conforme va avanzando el disco, la cosa se va poniendo bastante interesante. Son excelentes músicos, y esto se refleja en todas las composiciones. Si bien, el disco mantiene una misma línea, en cada canción se pueden ir encontrando diferentes elementos y variantes del death, lo que hace que en general, el disco sea bastante variado.

Como les digo, esas mismas variantes, hacen que el disco te haga recuerdo a muchas otras bandas. Por momentos, la forma de cantar me recuerda bastante a su compatriota J.C. de Koeijer de los alucinantes Goresfest, aunque también me hace mucho recuero a la época del Glen Benton en el Once Upon. Incluso, por momentos le siento algo del Max Cavalera en Sepultura.

Si bien este ya es el tercer trabajo de estos holandeses, creo que este es el más serio en cuanto a estética y propuesta.  Excelentes melodías y riffs, que hacen que el disco respire. Riff a riff, golpe a golpe, el disco te va ganando.

Un disco que, con cada escuchada, se va afianzando y perfilando como una de las revelaciones del año.  


The Lurking Fear - Out of the voiceless grave (2017)


Está visto que los suecos no escatiman recursos cuando se trata de death metal, y este disco es la prueba de ello.

The Lurking Fear, se mueve dentro del imaginario de H.P. Lovecraft, con una serie de abominaciones que están allí afuera rondando, al acecho, esperando el momento para poder devorarnos. Esto me pareció interesante, parecería que Tomas Lindberg es un buen lector y que basa sus ideas y letras en libros o novelas; esta vez el argumento es Lovecraft, en el último disco de At The Gates, el hilo conductor fue Ernesto Sabato con Héroes y Tumbas.

Esta banda, es prácticamente un proyecto de estrellas del death metal de la escena de Gotemburgo, cuenta en sus filas al ya mencionado Tomas “Topa” Lindberg (At the Gates), a quien se suma su compadre de armas Adrian Erlandsson (At the Gates y The Haunted), Andreas Axelsson (Edge of Sanity y Disfear) y los guitarristas Jonas Stålhammar y Fredrik Wallenberg.

Como mencionaba el propio Lindberg en una entrevista que le hacían, “este no es una especie de disco vintage de death metal en la onda old-school, es simplemente el tipo de death metal que siempre hemos hecho, y que siempre haremos. Es el death metal que nos gusta hacer”.

Y obviamente, es en este disco, donde salen a flor de piel sus influencias y raíces, el 'Seven Churches' o 'Mental Funeral', o las influencias de bandas como Death, Bathory, Slayer o Master.

Creo que ya no es necesario entrar en más detalles, con todos estos datos dando vueltas, ya nos imaginamos el tipo de death metal que encontraremos en este disco. Desde ya, un disco que, sin mayores problemas se sitúa entre los mejores discos del año.





lunes, 21 de agosto de 2017

Ozzy Osbourne – Speak of the Devil (1982)




Tal vez no sea el mejor vocalista del mundo, pero Ozzy Osbourne tiene un carisma inigualable y una presencia escénica demencial; es pura fuerza bruta. Expulsado de Black Sabbath, vagó sin rumbo algunos meses, hasta que, alentado por su manager, decidió abrir audiciones. A finales de 1979, conformó la banda, que por un tiempo llevó el nombre de The Blizzard of Ozz. Grabado con la ayuda de conocidos músicos de la escena, el disco fue un éxito rotundo, rebasando en ventas al Heaven and Hell, dándole inicio a una tensa rivalidad con sus antiguos colegas. Le siguió el Diary of a Madman y con ello Ozzy, consolidaba su lugar preponderante en los años 80 y su divorcio con la banda que ayudó a formar. 

No obstante, lo que faltaba en el catálogo de Black Sabbath, era un en vivo, y los planes para publicar dicho material comienzan el 73, como respuesta al seísmo provocado por el Made in Japan de Deep Purple, y luego por el Alive! de Kiss, siendo desde ese momento obligatorio, sacar por lo menos un en vivo. El proyecto no progresó, la banda no estaba interesada, además las cintas no eran de muy buena calidad. Le siguieron los problemas internos, con Ozzy y con el manager; en medio de la trifulca, y cuando Sabbath renacía de sus cenizas, salió al mercado el Live at Last, sin la autorización de la banda. La grabación no es de las mejores, ha sido reeditado un par de veces e incorporado al catálogo oficial, aunque sigue siendo una decepción. 

Sabbath tiene un vacío, hay muy pocas grabaciones en vivo y hay mucho material que podría ser reeditado, como el legendario concierto en el California Jam. En 1982, Ozzy estaba preparando una grabación en vivo, abruptamente interrumpida por la muerte de Randy Rhoads; por presión contractual, Osbourne debía grabar dos discos más. Para resolver el asunto, decidió producir un en vivo, dejando a un lado las cintas grabadas con Rhoads. El proyecto se armó en poco tiempo y como señal de respeto a la memoria del guitarrista, el disco solo contiene canciones de Black Sabbath, supliendo de facto la decepción del Live at Last. El Speak of the Devil, es en lo hechos el primer disco en vivo de Sabbath; algunos meses después salió el Live Evil, y en cierta medida fue también una desilusión. 

Uno de los problemas de las grabaciones en vivo, es que tratan de recrear de manera artificial, el concierto perfecto, eliminando la espontaneidad de cada noche. El Live Evil constriñe la interacción con la audiencia, ni se la siente a la lo largo de la cinta, el sonido es demasiado limpio y perfecto, hay algo innegablemente falso en todo eso. Además, la voz de Dio, no encaja bien, cuando canta las viejas canciones de Black Sabbath. Los fans esperaban escuchar algo más cercano al sonido clásico y el Speak of the Devil, logra capturar la esencia de ese sonido. Desde luego las cintas, fueron retocadas en el estudio; es muy evidente el double-tracking en la voz. Pero suena mejor, redescubrimos las canciones de Black Sabbath, con un sonido más agresivo y potente; el trabajo de la banda es excepcional, logran apropiarse de las canciones y generan algo nuevo. 

En la contienda queda claro que Ozzy salió ganando; su carrera como solista, opaca por completo todo lo que Black Sabbath hizo en los años 80; es un icono de la cultura pop. Este disco que, en palabras de vocalista, solo fue grabado para saldar un contrato, fue retirado del catálogo oficial. Y, sin embargo, creo que es el mejor disco en vivo que tiene y uno de los mejores discos en vivo, a secas. Aquí muestra que él es Black Sabbath, fue el alma y la principal atracción de la banda.

Si este disco salió de circulación, el video que lleva el mismo nombre y que solo fue editado en Japón, llegó al mercado mundial el 2012; muestra bien todo el poder de la banda y por ello, Osbourne se convierte en una de las principales atracciones de la década: su personalidad cautivante y siniestra, siempre rodeada de músicos de alto nivel. Y las canciones de Sabbath, son sin duda, el punto más destacado de sus conciertos. En lo personal prefiero a Sabbath, si Ozzy tiene excelentes discos y canciones, fueron hits circunstanciales; ninguna de las composiciones del vocalista, aunque queda claro que Ozzy nunca compuso nada en su vida y es solo es una marca construida por su esposa, puede rivalizar con el impacto de las canciones de Sabbath. Ozzy no tiene nada remotamente parecido a War Pigs, Sabbath Bloody Sabbath, Heaven & Hell, The Sign of the Southern Cross, Disturbing the Priest, The Eternal Idol, The Headless Cross o The Sabbath Stone.

Ozzy es un éxito comercial, aunque las estrategias de los Osbourne son bastante cuestionables desde el punto de vista ético; es una máquina para producir dinero que utiliza a los músicos como herramientas, y eso me incomoda bastante. Pero Ozzy es la voz y es la imagen de Black Sabbath; todo lo demás es irrelevante. 



miércoles, 9 de agosto de 2017

Black Sabbath – Born Again (1983)


A principios de los ochentas, Sabbath pudo superar con éxito la partida de Osbourne; Dio revitalizó por completo el impulso creativo, dándole un nuevo sonido. Pero cuando la banda se dispuso a mezclar, su tan esperado disco en vivo, los problemas de siempre resurgieron con la misma fuerza y la misma violencia. El Live Evil, fue el germen de la discordia; Dio estaba decidido a reclamar su espacio, no cedería ante la presión de Iommi. No tenía por qué hacerlo; soportó el malhumor del hombre vestido de negro, y esta vez estaba dispuesto a brindar batalla. Y en la disputa Dio ganó; el Holy Diver, es un hito en la historia del metal y el Live Evil, el triste de recuerdo de un momento brillante, pero anecdótico.  

Reemplazar a un vocalista extraordinario, con uno legendario, parecía una buena jugada. A principios de los ochentas, Gillan buscaba un espacio y un sonido que lo pueda diferenciar, por lo menos de sus competidores más cercanos: Rainbow y Whitesnake. Cargaba sobre sus hombros, el peso de su pasado, el recuerdo de sus gritos legendarios; pero la voz de Gillan sonaba diferente y le costaba mantener los agudos. Terco hasta el final, no se dio por vencido y siguió gritando, aunque no siempre con un buen resultado. Gillan tiene mucho carisma, eso es innegable, tiene una gran presencia escénica. En el centro del escenario, irradia fuerza; es un imán que genera una extraña dinámica interna. No es difícil imaginar, por qué Iommi lo tomó en cuenta; y para el vocalista, era su oportunidad de volver a los grandes escenarios. Fue un acuerdo de mutuo interés y en el estudio funcionó bastante bien. Pero el disco suena bastante mal, y el problema no es solo la voz de Gillan, la producción es francamente desastrosa. 

Descubrí este disco mucho antes que el Perfect Strangers, y no podía creer lo mal que cantaba Gillan. No era la voz que yo recordaba; me costó salir de mi pasmo y hacer las paces con ese periodo. Durante mucho tiempo repudié, a Gillan; fue una de las voces más extraordinarias, y se convirtió en un chiste de mal gusto, una caricatura grotesca de sí mismo; era inconcebible. Fue una enorme decepción; el mito desacralizado, convertido en un vulgar borracho. 

El disco comienza con Trashed; la calidad del sonido es pésima, la manera como Gillan canta es desastrosa y la canción es bastante mala en sí. Me parece uno de los puntos más bajos en la carrera de Sabbath. Para conmemorar su ilustre carrera, Gillan regrabó la canción con la ayuda de Tony Iommi, Roger Glover y el gran Ian Paice, para un disco recopilatorio que salió el 2006; suena mejor, sin duda, pero sigue siendo un desastre.

Le sigue Stonehenge que es una instrumental bastante rara, de esas que tanto le gustan a Iommi, que sirve de introducción para Disturbing the Priest. Ahí la voz de Gillan funciona mejor, creo que es una de las canciones más diabólicas que tiene Sabbath, los gritos del vocalista le dan un ambiente bastante lúgubre. No deja de ser algo bastante raro, pero es una canción que disfruto, después de todo. 

The Dark es otra instrumental prescindible, colada a Zero the Hero, no veo la razón de separarlas. Eso detallitos me irritan, pues me parece bastante insulso. Zero the Hero es una canción que siempre me ha gustado, a nivel lírico es bastante mala, aunque retoma ideas que Gillan estaba desarrollando, pero tiene uno de los riffs más memorables en la larga carrera de la banda. Cannibal Corpse tiene un cover bastante fiel de la canción. 

Digital Bitch, es la típica narrativa Gillan, la letra se parece bastante a la de Mary Long, sátira social con un toque de venganza personal; los rumores dicen que la canción le está dedicada a Sharon Osbourne. No podría afirmarlo, pero solo pensarlo me causa gracia. Con esto queda claro, porque muchos fans reaccionaron mal cuando salió este disco; las letras humorísticas, no tenían mucha cabida en el ideario Sabbath. La canción no es mala, pero tampoco es memorable. 

En Born Again, Gillan lo da todo; dentro los límites de su rango vocal, logra sacar algunos gritos demenciales, que también dejaron consternados a muchos fans. No obstante, creo que encajan bastante bien en la atmósfera tétrica que caracteriza al Sabbath clásico. Nuevamente, a nivel lírico, la canción deja mucho que desear y en el fondo es bastante plana, por no decir aburrida.

Hot Line, es otra de esas canciones chistositas en la cual Gillan hace un gran trabajo vocal, opacado por la pésima producción del disco. Por eso no lo escucho con frecuencia, suena muy mal; es parte innegable de la historia de Sabbath y tiene momentos rescatables, pero suena horrible y eso me incomoda. 

El disco cierra con Keep It Warm, una canción bastante extraña y con ello queda claro que este no es un disco de Sabbath; tiene algunos elementos, pero es otra cosa; es un bicho raro. Con mucho potencial, aunque desperdiciado. Cuando el disco fue reeditado el 2011, creímos que el sonido iba a mejorar un poco, pero no fue el caso. Lo limpiaron un poco, sin embargo, las diferencias son bastante sutiles. En su momento se dijo, que el problema son las cintas originales, que por razones que escapan a mi entendimiento, se humedecieron provocando una degradación del sonido y por ello, no hay forma de remasterizarlo. El resultado final, es bastante decepcionante y es casi inverosímil que este disco haya sido grabado. 


La edición del 2011, tiene un disco bonus, una canción inédita y una versión larga de Stonehenge. Nada del otro mundo, pero tiene un live, y es el único documento oficial de esa gira. Es un set reducido, Gillan suena bien y es una adición interesante al catálogo de la banda. Para los coleccionistas y aficionados, existe un bootleg con una excelente calidad de sonido, que refleja mejor el set-list de la gira, el Live in Worcester. Comienza con un Gillan que canta con mucha convicción, hasta que en War Pigs, la tercera canción del set, su voz se quiebra. En Heaven and Hell, es un desastre; muestra bien el problema que luego Blackmore tuvo que enfrentar: un Gillan errático, que podía dar un concierto excelente y al día siguiente no era ni la sombra de sí mismo. De cualquier forma, creo que en esta gira canta mejor que en la del Perfect Strangers; nunca más cantaría con tanta fuerza, alcanzando por última vez esas notas sobrehumanas que lo convirtieron en leyenda. 


Para los curiosos, hay un bootleg más que vale la pena, aunque la calidad del sonido no es muy buena, es el Live in Paris 83, con un set ligeramente diferente y con un Gillan en muy buena forma. Su voz resalta en la cinta y es muy evidente que Gillan suena muy bien cuando no fuerza su voz. El Born Again es el disco que inaugura la etapa negra de Black Sabbath y por eso no lo recordamos con mucho cariño, aunque sería muy interesante escuchar una nueva colaboración entre Gillan y Tony Iommi. El 2011, nuevamente como anécdota, Iommi y Gillan unieron fuerzas y grabaron dos canciones muy buenas, con la ayuda del gran Jon Lord (en una de sus últimas contribuciones), el buen Niko McBrain, el siempre menospreciado Jason Newsted y Mikko Lindström, quien entra al proyecto por ser el novio de la hija de Tony Iommi. Ese single, grabado bajo el nombre circunstancial de WhoCares, realmente sonó muy bien y habría sido interesante tener un disco. La posibilidad se abre, con el final del Sabbath y el de Purple; el final es solo el comienzo. 

sábado, 5 de agosto de 2017

Recomendaciones breves - II (2017)

De tanto en tanto, sentimos la necesidad de conectarnos con cierto tipo de música. Hacer esa conexión y vibrar a cierta frecuencia, lo que innegablemente nos pone en otro estado y porque no decirlo, nos coloca en otro lugar.   

En estas últimas semanas, volví a encontrarme con este tipo de música, que afortunadamente recuperó rápidamente su preciso lugar. Por otro lado, también reconozco que los discos que presento a continuación, son bastante difíciles de digerir, pero sin embargo, son parte de un estilo del cual siempre he disfrutado y que en cierta manera siempre me dio esa pausa y ese respiro siempre tan necesarios. A veces es bueno hacer una pausa en nuestra rutina, y volver a conectarnos con uno mismo.

Así pues, les presento estos discos. Posiblemente no sean discos que se encuentren dentro de lo mejor del año. Tampoco son discos que entran dentro del metal estándar, incluso creo que algunos de ellos están casi al límite de ser cualquier otra cosa menos metal.   

Pero bueno, aquí van. Espero que disfruten de esta selección de discos:


Hermóðr – Hädanfärd

Este es un proyecto procedente de Suecia. Rafn es quien se hace cargo de toda la instrumentación. De hecho, este es un músico bastante prolífico, que prácticamente desde el 2012 que no para de sacar material, singles, eps y este ya es su sexto disco en estudio.

Como se imaginarán, este disco desde su estética, es un disco de Black atmosférico. Lo que me gusta de este disco, es que tiene un aire bien tirado a lo que podríamos entender como música medieval. No sé si sería acertado decir que es un intento a medio camino entre Summoning y Burzum.

La verdad que es un disco lento y bien pesado, pero dentro de todo no pierde para nada la profundidad. En cierta manera, es un disco con un contenido pagano y medio folk bien arraigado, es no más otro tipo de conexión con la tierra, el paisaje y su cultura.



Aberva - Lisgencenive

Hace tiempo que no pillaba un disco de drone de esta calidad. Es que, de hecho, cada vez hay menos proyectos de esta naturaleza. Pareciera que este género ya es una reliquia de culto y la verdad, que no sé si va en proceso de extinción o es que ya ha mutado tanto que su público ya está ahora vinculado al underground electrónico. 

Lo más llamativo de este proyecto es que proceden de Finlandia, un país que tradicionalmente no está relacionado con este tipo de música, así que este ya es un plus aparte. Imagino que este proyecto es bastante nuevo, ya que prácticamente no hay mucha información en internet sobre ellos.

Como se imaginarán, este es un disco medio experimental y por tanto bien zafado. Por momentos es lento y bien nebuloso, y por momentos también entra dentro del trip-hop pero bien pesado y oscuro. 

Hacer comparaciones siempre es complicado, pero dentro de este estilo talvez y a manera de referencia, podría comparar este disco con el Meridian de Tribes of Neurot.

Reconozco que este disco no es muy digerible y tampoco apto para cualquier oído, pero es una experiencia recomendada para los que les gusta explorar otros géneros musicales.



Dargar - The shores of space

Otra variante dentro del Black metal gringo. Procedentes de California, Pete Majors es quien se hace cargo de las voces y de casi toda la instrumentación. Le acompaña James Brown III quien se hace cargo de toda la programación; de hecho, pille este proyecto gracias a este último, a quien ya conocía gracias a otros proyectos como Moonknight o Harassor.

Realmente no podría decir a ciencia cierta cual es el estilo de este disco, ya que es una cosa bastante rara. Posiblemente sea un black metal con una fuerte influencia de noise atmosférico y hasta algo industrial. Es un disco bastante colgado que te deja allí afuera, colgado, flotando en medio del espacio.

Las influencias en este disco se aproximan bastante a bandas como Lurker of Chalice, Xasthur, Hate Meditation o a Mare Cognitum. La influencia del Wrest también es innegable. Otro tipo de black metal, bastante experimental y psicodélico, que sin embargo tiene su gusto y vale la pena escuchar y explorar de que se trata.    



The Soundbyte - Solitary IV

Cuando los noruegos nos hablan de Avant-garde, sabemos que podemos esperar cualquier cosa. Con el transcurso de los años, los noruegos han ido forjando el termino y a estas alturas, cuando leemos o escuchamos hablar de Avant-garde instantáneamente sabemos que estamos hablando de alguna derivación del metal noruego. Esta no es la excepción.

Resulta que este es un proyecto de Tron Engum, quien fuera guitarrista de The Third and the Mortal. Yo la verdad que no tenía ni idea, así que después de investigar un poco más caí en cuenta que, este es un músico vanguardista muy reconocido en la escena de ese país.

Al ver su Bandcamp, presentan a este disco como algo pomposo, deslumbrante y bien avanzado. Y al revisar los créditos, efectivamente hay cosas bastante interesantes, como la participación de Michael Tibes, quien trabajó con bandas como Helloween o Kamelot. Este ya es un detalle para tener en cuenta, el cual además nos ayuda a comprender la calidad de la grabación.

Conforme va avanzando el disco, el panorama va mejorando canción a canción. Por momentos se siente la influencia de Ulver, del antiguo Green Carnation o de Pink Floyd. Sin embargo, lo interesante son las sobre posiciones de capa tras capas de sonidos, que van armando el sonido final del disco, dándole una consistencia muy sólida y compacta.

Pero lo que más resalta en el disco es la incorporación de las dos vocalistas, Tone Åse y Kirsti Huke, quien tiene un amplio recorrido en bandas que van desde el metal hasta el jazz. La verdad es que las voces son bastante etéreas, las sientes como susurros en el aire.

Un disco de lo más interesante, pero que como decía en un principio, no sé si este será un disco para el top del año, pero sin lugar a dudas es un disco que cualquier firme seguidor del Avant-garde debe escuchar.



miércoles, 2 de agosto de 2017

Recomendaciones y Críticas – La Vieja Escuela

Roger Waters -  Is This the Life We Really Want? (2017)



Primer disco del bajista en casi 25 años; tenía que ser todo un acontecimiento. No fue un silencio completo, entre tanto Waters llenó el vacío que dejó Pink Floyd, sacó una ópera media rara sobre la Revolución Francesa, y todo parecía indicar que el Amused to Death iba a ser el último disco. Los músicos de la vieja escuela, tienen una cierta reticencia por grabar material nuevo. La industria ha cambiado, y tal vez grabar discos no es tan rentable como armar espectáculos colosales y vivir de la nostalgia. No sé si era el momento apropiado. No es ninguna revelación tampoco, de hecho, es un terreno bastante familiar. Waters tiene una forma muy característica de escribir y de narrar. Tanto así que podríamos decir que es un disco típico de Roger Waters, ya maduro y con esa inevitable tentación de mirar hacia su pasado para evaluar su legado. Muchas canciones tienen referencias al monstruo mítico; la banda que intentó asesinar. Aunque esta vez, Waters mira hacia atrás con nostalgia y no con desdén. Las letras, reflejan la decepción y el desencanto, por una realidad que parece estancarse en los mismos problemas: la guerra, la alineación del individuo y la soledad. Es el cinismo, propio del bajista; es una reflexión muy dura, pero pertinente, ante una suerte de conformismo frente a la infamia y el horror.  Es un buen disco sin duda, aunque demasiado plano. Con todo, es el regreso de una leyenda y se posiciona firmemente entre los mejores discos del año.

Danzig – Black Laden Crown (2017)



No cabe duda que el Skeletons fue un disco muy malo; buenos covers, pero con una pésima producción y muy mal cantados, por cierto. Frente a ese desastre, este disco suena mejor, aunque la producción sigue siendo bastante mala y el resultado increíblemente mediocre. Danzig, tiene altos y bajos; creo que nunca olvidaré, la consternación al escuchar por primera vez el Blackacidevil. Con la distancia, no es un disco tan malo, pero es muy raro y no encaja para nada ni en el sonido ni en la imagen del vocalista. Con el poco recordado volumen 5, comienza la segunda etapa en la banda, más ecléctica y no tan memorable. Cabe señalar, que el Deth Red Sabaoth fue un regreso, con mucha fuerza, a un sonido más clásico, y el Machi hizo una excelente reseña de ese disco. Esa fue una agradable sorpresa, y de la última etapa, probablemente sea el disco que más escucho. Pero en el Black Laden Crown, hay muy pocas cosas rescatables. No sé cuál será la intención del vocalista, tal vez quiere enfocarse en un sonido retro, similar al que tenía los Misfits, pero hay algo que no termina de encajar. Es sin duda una de las grandes decepciones del año y uno de los peores discos en el catálogo del vocalista. Y lo es, sobre todo, porque el disco tiene potencial. Creo que, a estas alturas, sería más interesante escuchar un disco grabado por el line-up clásico de los Misfits, que otro disco desastroso de Danzig o de Jerry Only; causaría más revuelo mediático en todo caso y cerraría definitivamente un ciclo. Lo espero con ansias. 

Alice Cooper – Paranormal (2017)



Nadie puede negar el impacto cultural que provocó Alice Cooper, el hombre de las mil máscaras o de los mil sonidos, pues supo reinventarse y adaptarse a diferentes periodos; de la psicodelia cósmica al hard rock con sus toques progresivos, pasando por el glam y el nu metal, Alice Cooper ha hecho de todo, no siempre con un buen resultado. A finales de los 70, perdió la brújula y sacó discos muy malos, se retiró de la industria para lidiar con sus demonios y volvió para conquistar el mundo. Sigo pensando que el Poison, es el mejor disco de glam metal; y The Last Temptation, sigue siendo un disco que escucho mucho entusiasmo. Este nuevo álbum, se inserta en la línea que se abre el 2003, con el The Eyes of Alice Cooper, el regreso a un sonido más clásico. Nada sobresaliente, aunque todos los discos de este periodo tienen elementos muy interesantes. Destaca el Along Came a Spider, sobre todo por el extraordinario trabajo lírico, que siempre ha sido un punto fuerte en el vocalista; la historia está muy bien narrada. El Paranormal, también es un disco muy interesante, tiene una buena producción, buenas canciones y un excelente trabajo lírico. A ratos suena un poco anacrónico, una producción moderna que intenta recrear el sonido de antaño, con ese rencuentro sorpresivo con los miembros originales la Alice Cooper Band. El resultado final cumple con las expectativas, es una leyenda que graba un disco nada revolucionario, aunque bastante agradable en el fondo.   

martes, 1 de agosto de 2017

Breves Recomendaciones IV

Para la nueva entrega de mis recomendaciones breves, tengo 5 discos que hace un buen rato andan girando en mi aparatus y que vale la pena mencionarlos entre los interesantes discos que han ido saliendo este año.  

Execration - Return to the Void


Un disco que estuve esperando este año, luego del excelente “Mordid Dimensions” del 2014, el cuarto trabajo de esta banda, los encuentra en plena forma, continuando son la expansión de su death metal. En este disco, detalles blackeros, progresivos, disonantes, thasheros y psicodélicos se suman a la raíz, para estructurar un gran disco, uno que en definitiva también se encuentra entre lo mejor del género en este año plagado de excelentes discos de death.


Vasari – Starbound


Disco que recomendé entre lo que más me gustó en la primera mitad del año. Otra banda de la Zeitgeister Music y creada por el alemán Matin Wasiri, que en su afán de concretar en música su creatividad saca este extraño trabajo, catalogado por algunos como heavy metal progresivo pero que tienen muchos otros elementos que no pueden dejar de mencionarse. El disco está basado en el manga “2001 Noches” de Hoshino Yukinobu y en este se pueden encontrar detalles que hacen recuerdo a los inicios de Arcturus (principalmente en algunas voces), Oxiplegatz e incluso Bathory y Anathema (también en sus inicios) juntando cosas que en definitiva deben estar bien armadas y conjugadas para que suenen bien; en este caso el resultado es óptimo, veamos que sucede en el futuro con este proyecto.   


Ulsect – Ulsect


Otro disco que conté entre lo que más me gustó este año, banda holandesa compuesta por miembros de bandas como Dodecahedron y Textures, y que interpreta una especie de death técnico y avantgarde, en la onda de Ulcerate y Gorguts aunque un tanto más accesible, sin llegar a perder un ápice de oscuridad, densidad y complejidad. De lo mejor del año.  


Hologram Earth – Black Cell Program


A esta banda holandesa la pillé buscando y rebuscando.  Este “Black Cell Program” viene a ser su álbum debut. Su música, claramente identificable, tiene rastros de bandas como Meshuggah, Textures e incluso Tool, pero con la variante del uso de un saxo, elemento que para mí es más que un detalle mientras le agrega a la música de la banda una progresividad aún más interesante. Un disco fascinante donde cada uno de los músicos demuestra el excelente conocimiento de sus instrumentos (hay también ciertos movimientos jazzeros) y que desde ya convierte a esta banda en una de esas que a futuro se pueden esperar cosas interesantes si siguen con este camino.


Skelethal – Of the Depths…


Dúo francés proveniente de Lille, y que luego de un Split y un par de EPs los cuales lograron la atención de muchos seguidores del death, debutan este 2017 con este trabajo. 11 canciones de death metal de la vieja escuela que incluye un cover de Dismember (Soon to be Dead), y que de manera sólida se incluyen en la lista de los buenos discos de death metal de este año, uno que por cierto viene fuerte en cuanto a este género. Ya veremos con el tiempo cómo se sitúa, entre tanto a disfrutar de su música y su excelente portada.